Faragiri

Aprender VideoProducción audiovisual

Aquí se graba a 30 fps y a 24, no a 25, y eso fija el obturador en 1/60. Después la cobertura que no grabaste decide qué edición te dejan hacer.

7Secciones
8Minutos
2Profundidad

Nueve fotogramas, una decisión

El tijeretazo sobre el papel de china, fotograma por fotograma

El corte va al principio del movimiento, donde el ojo ya viene viajando, y no al final, donde la toma ya terminó su trabajo.

  1. 01Tijera abiertaEl papel todavía entero sobre la mesa. No ha empezado nada
  2. 02La muñeca empieza a girarFotograma dos de nueve, y el fotograma donde va el corte
  3. 03A un tercio del recorridoYa comprometido. Cortar aquí todavía sirve y queda menos limpio
  4. 04El papel se separaLas dos tiras se abren. El corte obvio, y el equivocado
  5. 05La mano sale del cuadroDos fotogramas de nada, y el corte ya se anunció solo

La tira no dice nada sobre cuál es la toma siguiente. Un corte al arranque de un movimiento solo cruza si la toma que lo recibe trae movimiento propio.

Lo primero que el video se lleva es el obturador. Elige 30 cuadros por segundo y llega 1/60 con ellos, porque un obturador cercano a la mitad del intervalo entre cuadros es lo que hace que el movimiento se lea como movimiento y no como una fila de fotos nítidas. El control que la fotografía dejaba gastar a gusto ya está comprometido antes de la primera toma.

Todo lo de esta página está trabajado sobre una sola pieza. Ximena y su tío arman piñatas de siete picos en un taller de Acolman, en el Estado de México, y la pieza son dos tardes adentro del taller más una mañana en el mercado donde las cuelgan a vender. Tres minutos al final, de 72 min que quedaron en las tarjetas.

Treinta cuadros por segundo, y lo que eso cuesta en luz

30 fps pide un obturador de 1/60, y 24 fps pide 1/48, que es toda la regla y también todo el problema. Aquí el punto de partida no es 25 fps: México y Colombia corren a 60 Hz y heredaron el árbol de NTSC, así que las cámaras salen en 30 y en 24, y la mitad de los tutoriales que aparecen en español están escritos desde España sobre 25 fps y 1/50. La cámara lenta tampoco sale gratis: subir a 60 fps para tenerla cuesta un paso de luz, y no hay de dónde sacarlo.

La mañana en el mercado deja ver la factura. A las once, con la sensibilidad ya en su base, el medidor se para en f/22 a 1/60 e ISO 100 bajo sol abierto. Ese es un diafragma de trabajo para un documento y uno inútil para una cara: desde el papel de china hasta los puestos del fondo todo queda igual de nítido, y el tío de Ximena es un señor parado enfrente de una pared de cosas. Abrir no está disponible, porque el obturador está clavado en 1/60 y ya no queda sensibilidad que devolver.

Entonces la luz se tira a propósito. Un ND de seis pasos devuelve f/2.8, el fondo se deshace y la toma se vuelve la toma de una persona. Este es el pedazo de equipo que el oficio de verdad necesita, cuesta una fracción de lo que cuesta un lente, y es el único que nadie fotografía cuando enseña su bolsa.

El parpadeo de 120 Hz es problema de este lado

Adentro del taller la luz son dos tubos de LED baratos colgados del techo. En una red de 60 Hz esa luz late 120 veces por segundo, y un obturador que no sea un submúltiplo entero de 120 atrapa distinta cantidad de luz en cada renglón del sensor: la imagen sale con bandas horizontales que suben, y no hay corrección de color que las quite después.

Los números seguros aquí son 1/60, 1/120 y 1/30. El que produce el desastre es justamente 1/50, que es el que enseña el tutorial escrito para 25 fps, y por eso el problema aparece tan seguido con la explicación equivocada al lado. Si las bandas siguen ahí en 1/60, la lámpara es de las que parpadean por su cuenta y la salida es apagarla y trabajar con la puerta del taller.

Lo que sobrevivió

De dónde salieron los tres minutos

Dos tardes y una mañana, restadas dos veces: una por material que nunca se pudo haber usado, y otra por material que era bueno.

Minutos de material grabado. Una pieza, dos tardes en el taller y una mañana en el mercado.

  1. 72 minEn las tarjetas
  2. 33 minNunca fue candidato
  3. 28 minCortado en el armado
  4. 8 minCortado en la segunda pasada
  5. 3 minEntregado

La última caída es la que vale la pena mirar. Todo lo que se quitó ahí servía, y una proporción así es una propiedad de la forma que se está haciendo, y no una medida de qué tan mal salió la grabación.

No se puede cortar lo que no se cubrió

El estancamiento en video no es la edición, es lo que la edición encuentra: una tarde entera de material que se ve bien y no se deja armar, porque todas las tomas salieron del mismo lugar. Dos tomas separadas por menos de 30 grados se leen como un brinco, y quien mira ve un error en el archivo y no un cambio de punto de vista.

La reparación es mecánica. Cambia el tamaño de la toma o muévete 40 grados alrededor, y de preferencia las dos cosas: un plano abierto del taller desde la puerta, luego un cerrado de las tijeras desde el otro lado de la mesa. Nadie nota el segundo corte. Todo el mundo nota aquel donde el mismo encuadre brinca seis grados a la izquierda.

El curso gratuito que casi todos hicieron era de la aplicación, no del oficio, y por eso deja esta grieta exactamente aquí: enseñó a pegar cortes, plantillas y transiciones, y no llegó a qué grabar para que después se pueda cortar. Eso es lo que hace de la grabación una destreza distinta de tomar buenas fotos, y es la razón por la que una primera pieza casi nunca se arregla en la edición. El material para hacer los cortes nunca se grabó, y no hay editor que lo invente.

Dónde va el corte, y dónde va el sonido

A 30 fps un fotograma dura 33 ms, y los cortes se deciden a ese tamaño. Ximena corta el papel de china de un tijeretazo que dura nueve fotogramas, menos de un tercio de segundo. Corta en el fotograma en que la muñeca empieza a girar, no en el que el papel se separa: el ojo ya viene siguiendo un movimiento que empezó, y se lleva esa inercia a la toma siguiente sin registrar que ahí hubo una unión.

Esperar a que el papel caiga hace lo contrario. La acción se completa, a la toma ya no le queda nada que hacer, y el corte se anuncia solo en los dos fotogramas de quietud que quedan antes. Esta es la reparación más común de una primera edición y no mueve más que un puñado de fotogramas.

El sonido es donde un corte de verdad desaparece. Mete el sonido de la siguiente toma diez fotogramas antes que su imagen y el oído llega primero al lugar nuevo, así que el cambio de imagen confirma algo en lugar de anunciarlo. Al revés el corte se endurece, que sirve para el único momento de una pieza que debe ser abrupto.

Dos tardes, y lo que salió de ellas

Dos tardes en el taller y una mañana en el mercado dejaron 72 min en las tarjetas. De eso, 33 min nunca fue candidato: la tijera fuera de cuadro, un camión de gas pasando por encima de la voz del tío, y tres tomas donde alguien volteó a ver la cámara. El armado se llevó otros 28 min, casi todo tomas repetidas del mismo tijeretazo que nadie habría defendido en voz alta. La segunda pasada le quitó 8 min a lo que quedaba, y es la pasada que duele, porque todo lo que sale ahí es bueno. Lo que salió fueron 3 min.

Esa proporción no es señal de desperdicio y conviene conocerla antes de la primera grabación y no después. Es también lo que decide la forma: una pieza de tres minutos, un vertical de quince segundos y una entrevista de una hora no reparten igual, así que elegir entre ellas antes de grabar es lo que fija cuánto del material iba a sobrevivir, y es el asunto de lo que estás haciendo.

El orden de aprendizaje

La ruta se devuelve por la grabación, y eso es la lección

La primera vuelta no enseña nada que se pueda nombrar. La segunda la camina alguien que ya se sentó frente a una línea de tiempo con un hueco adentro.

  1. 01Grabar algoUn ángulo de todo, porque ese día todo se ve bien
  2. 02Intentar armarloDonde las tomas que faltan se vuelven visibles, y solo aquí
  3. 03Encontrar el huecoCasi siempre un plano abierto, unas manos, o cualquier cosa desde otro lugar
  4. 04Grabar para el corteEl mismo tema, cubierto a propósito esta vez
  5. 05Cortarlo en serioDonde empieza a valer la pena decidir al nivel del fotograma
  6. 06Oír el sonidoEl último hallazgo, y el que manda a la gente de vuelta a grabar

El color y la entrega no están en esta ruta. Van después, y meter cualquiera de los dos adentro del circuito es la manera más segura de gastar un mes coloreando tomas que no llegan a la pieza.

El orden se devuelve, y es a propósito

Grabar, intentar cortar, descubrir la toma que no existe, volver a grabar sabiendo para qué. Ese circuito es el plan de estudios completo y la vuelta que enseña es la segunda: la primera grabación no deja nada que se pueda nombrar, y la segunda la hace alguien que ya se sentó frente a una línea de tiempo con un hueco adentro.

El color va tarde y ponerlo temprano es el orden equivocado clásico. El color en video puede cargar una toma que se expuso y se encuadró con intención, y no rescata una plana; cada hora de corrección antes de que el corte esté cerrado es una hora gastada en tomas que no van a estar en la pieza. Los formatos y entrega van al final y son lo que se salta, que es como una pieza terminada acaba siendo imposible de ver en la única pantalla donde alguien la va a ver: media tarde, una vez.

Qué abrir en 2026, y qué se paga en pesos

DaVinci Resolve contesta la pregunta de la herramienta y aquí la razón es más estrecha que la de siempre. Su página de audio vive en la misma aplicación que la línea de tiempo, así que el adelanto de diez fotogramas de arriba es un arrastre y no un viaje de ida y vuelta, y eso reemplazó a exportar a un programa de audio aparte y regresar, que es donde una pieza corta pierde una tarde y gana un error de sincronía. La versión gratuita hace todo eso, y en este mercado no es la alternativa sino el punto de partida.

CapCut es el otro que hay que nombrar, porque es con el que casi todo el mundo aquí empezó. Reemplazó a necesitar una computadora para editar algo corto, y eso fue un cambio real: en un teléfono de gama media se arma una pieza vertical completa. Su límite es el de esta página entera, porque lo que enseña son plantillas y no cobertura, y su nivel de pago se cobra en dólares como todos los demás. Cuál conviene según la máquina que ya está en la mesa es el asunto de los programas de edición.

HandBrake es el tercero, gratuito y de código abierto, y es lo que hace que la media tarde del final sea media tarde. Reemplazó a copiar líneas de ffmpeg de un foro, y la ganancia práctica es que los ajustes que deciden si un teléfono reproduce tu archivo están enfrente y tienen nombre.

Los fotogramas mismos, y lo que cuesta fabricar uno que nunca estuvo frente a un lente, son asunto de motion graphics. La mañana del mercado es la misma mañana de fotografía, hasta el punto en que el obturador dejó de ser una elección. Lo que las dos tardes no resolvieron es más chico y más difícil que cualquiera de las dos: el taller suena mejor de lo que se ve, con el radio, las tijeras y la voz del tío por debajo, y una pieza cortada contra ese sonido es otra pieza. Cuál de los dos manda se decide antes de que exista una línea de tiempo, y esa discusión está en audio y música.

Al lado de esto

Arriba de esto