En Argentina hay más apellidos irlandeses que en casi cualquier país fuera del mundo de habla inglesa: Duggan, Murphy, Kelly, herencia de la inmigración del siglo diecinueve hacia la pampa. Valentina Duggan nació en Rosario, nunca oyó una palabra de irlandés en su casa, y cuando fue a aprenderlo se topó con un problema que ningún hablante de inglés tiene: cada diccionario, cada curso y cada explicación gramatical suponen que quien llega ya lee inglés con soltura.
Ese es el costo real de este idioma para un hispanohablante, y la página en inglés no lo menciona porque su lector no lo paga. El irlandés cambia el frente de la palabra. Bád es un barco. Mo bhád es mi barco, con una h metida después de la primera letra. A mbád es su barco, de ellos, con una m pegada adelante. El final de la palabra no se movió, y el orden tampoco. Lo que cambió fue el principio, y cambió por gramática, no por sonido.
Tres datos que hacen del irlandés algo distinto a lo cercano
- el verbo abre la frase. Tá mé tuirseach es estoy yo cansado, y el orden es verbo, sujeto, objeto en toda la frase. El español ya hace esto por énfasis, llegó Valentina, pero el irlandés lo hace siempre, no como excepción.
- las consonantes iniciales mutan. La primera letra de una palabra cambia según lo que vino antes, así que el mismo sustantivo aparece como cat, chat y gcat. Esto es gramática y no ortografía, y es lo que hace difícil de usar un diccionario antes de entenderlo.
- no hay una forma hablada estándar. Hay un estándar escrito, el Caighdeán, pero cada hablante habla un dialecto, y los tres difieren lo bastante como para que un curso haya elegido uno sin avisarlo.
La mutación es a veces lo único que dice quién
La demostración más clara es una palabra que no cambia en absoluto. El posesivo a significa su de él, su de ella o su de ellos, y se escribe y se dice igual en los tres casos. Lo que los distingue es lo que le pasa a la palabra siguiente: a bhád es su barco de él, a bád es su barco de ella, y a mbád es su barco de ellos. El pronombre es idéntico en las tres frases y el significado no.
Así que quien oye la mutación como un adorno perdió el sistema de posesivos completo. Hay una lista cerrada de disparadores, se pueden aprender, y son el primer bloque serio de trabajo en esta lengua, no un refinamiento para después.
La mitad de las vocales están para describir las consonantes
La ortografía irlandesa parece exagerada y está haciendo un trabajo. Cada consonante de la lengua viene en dos versiones, una hecha con la lengua adelante y otra con la lengua atrás, y la diferencia distingue palabras. Nada en el alfabeto latino marca eso, así que el irlandés lo marca con las vocales puestas al lado de la consonante: las vocales alrededor de una consonante dicen cuál de las dos versiones pronunciar, y algunas de esas vocales no se pronuncian como vocales en absoluto.
Dicho esto, las palabras largas dejan de parecer arbitrarias. Esto también explica por qué existe la regla de que las vocales deben coincidir a los dos lados de una consonante, y por qué una ortografía que parece redundante en realidad lleva una distinción para la que el español no tiene ninguna letra.
Dos verbos para ser, y ninguna palabra para sí
La frase empieza por el verbo, y cuesta unas dos semanas dejar de sentirlo invertido. Hay dos verbos separados donde el español tiene solo uno, y no son intercambiables: uno sirve para estados, ubicaciones y lo que algo está haciendo, y el otro para identidad y clasificación, así que elegir mal produce una frase que no está tanto equivocada como rara.
Y no hay palabra para sí ni para no. Una respuesta repite el verbo de la pregunta, en afirmativo o en negativo, así que no se puede estar de acuerdo con alguien sin haber entendido primero exactamente qué preguntó.
Dónde está realmente la lengua
Solo la columna de la izquierda produce hablantes por sí sola
El estancamiento del irlandés no son las mutaciones. Es que una lengua sin ningún sitio obligatorio compite con cualquier otra manera de pasar la tarde.
- Obligatorio3
- Un hogar del Gaeltacht
- Una escuela que enseña en irlandés
- Un trabajo que funciona en la lengua
- Bienvenido4
- Un círculo de conversación semanal
- Una semana en el Gaeltacht
- TG4, de fondo
- Un amigo dispuesto a sostener la práctica
- Ausente4
- Casi cualquier tienda
- Casi cualquier oficina
- Internet entero, salvo que se lo busque
- Trece años de escuela, para la mayoría
Las tarjetas se pueden mover hacia la izquierda, y ese es todo el método. Nada en la primera columna ocurre por accidente, y nada en la tercera cambia solo.
El problema es que nada lo exige
Aquí está el estancamiento, y no es lingüístico. Mucha gente estudió irlandés más de una década en la escuela y no puede sostener una conversación, y la explicación no son las mutaciones. Es que fuera de un puñado de lugares y situaciones no hay ningún sitio donde el irlandés sea la lengua obligatoria, y una lengua sin ese sitio es un pasatiempo que compite con cualquier otro pasatiempo.
Para un hispanohablante ese problema viene doblado: los círculos de conversación, los intercambios y las semanas en el Gaeltacht están armados por y para hablantes de inglés, así que encontrar un espacio en español es más trabajo todavía, no menos. Todo lo que funciona para aprender irlandés es una manera de fabricar ese espacio, y ninguno aparece por accidente. Quien no sabe todavía cómo organizar el estudio de cualquier lengua puede repasar primero cómo aprender un idioma antes de fabricar ese espacio propio.
Se escribe el estándar, se habla un dialecto
Hay un estándar escrito oficial, fijado en 1958, y no hay uno hablado. Los tres dialectos difieren en pronunciación, en algo de vocabulario y en unas pocas formas verbales, y cada grabación, cada profesor y cada curso pertenece a uno de ellos. Quien aprende, entonces, escribe un estándar que nadie habla y tiene que elegir un dialecto para hablar, casi siempre sin querer, casi siempre según el primer audio que encontró.
Elegir a propósito no cuesta nada y ahorra un año de confusión.
Un diccionario que traduce dos veces antes de llegar al español
focloir.ie es gratuito y hace algo que casi nada más en este pilar hace: graba cada entrada en los tres dialectos, así que se puede oír la misma palabra desde Ulster, Connacht y Munster y elegir. Pero traduce del irlandés al inglés, nunca al español, así que cada palabra pasa primero por el inglés y recién después llega a quien lee en español. Reemplazó un diccionario impreso y un juego de grabaciones que no existía, y no reemplazó ese paso extra.
Duolingo es la razón de que mucha gente esté aquí, su curso de irlandés es gratis, y sigue enseñándose desde el inglés como lengua base: no existe una versión de irlandés para hispanohablantes, así que el primer mes se estudia con un pie en cada idioma extranjero. Es una entrada razonable de todos modos, y lo que no hace es nada de lo del espacio del párrafo anterior; su propia racha no es un sitio donde hablar.
TG4 es el tercero, gratis en línea con subtítulos en irlandés o en inglés, sin opción en español, y es la única fuente de horas de habla adulta sin guion en esta lengua que llega sin tener que organizarla.
Si falta la lengua o falta el espacio
La pregunta que vale responder antes del segundo año es cuál de las dos cosas falta de verdad, porque piden trabajos distintos. Quien pasó por la escuela suele tener más irlandés del que cree y ningún espacio. Quien empieza de cero no tiene ninguna de las dos cosas y debería construir el espacio temprano, mientras la gramática todavía es simple y las conversaciones pueden ser cortas.
Quien quiere entender primero de dónde sale cada mutación sigue a las mutaciones iniciales, y quien ya decidió por cuál de los tres dialectos entrar sigue a los tres dialectos. Quien todavía no fija el sonido de las consonantes de dos versiones sigue a ortografía y sonido. Y quien compara esta ausencia de un sitio obligatorio con la del latín, que nunca tuvo uno, encuentra ahí una comparación útil antes de decidir cuánto tiempo invertir en fabricar el propio.