Faragiri

Aprender Diseño gráficoDiseño

Las letras abiertas de un logotipo, el aire quitado a un título y los cinco números de producción que separan un archivo que se ve bien de una caja que llegó bien.

6Secciones
8Minutos
2Profundidad

Diseño gráfico

El escalón en el que estás decide cuánto cuesta un error

Cada nivel es el de abajo repetido hasta que la concordancia se vuelve el problema, y la falla cambia en cada paso.

  1. 05Escribir el manualReglas que un desconocido sigue sin preguntar, en una ciudad donde no has estado.nadie lo sigue
  2. 04Componer una identidadUn sistema que aplican otros mientras no estás en el cuarto.solo tú puedes usarla
  3. 03Componer un documentoSesenta páginas que concuerdan, sostenidas por estilos y no por la memoria.no concuerda
  4. 02Componer una páginaUn mensaje, una jerarquía, una sola distancia de lectura.no se lee
  5. 01Componer una palabraUn logotipo, un título, un precio. Toda su falla se ve en una tarde.se ve fea

No dice nada de cuánto dura cada escalón, que depende más del cliente que del trabajo. Lo que sí afirma es que se suben en este orden y que saltar al cuarto es el error caro de siempre.

Un logotipo en mayúsculas con el espaciado que trajo la tipografía es la señal más común de que lo dibujó alguien en su primer año. Las mayúsculas se cortaron para pararse junto a minúsculas, así que una palabra hecha solo de ellas llega apretada. La corrección es tracking 50 en un logotipo de puras mayúsculas, y la palabra deja de verse mal.

Marcela manda a imprimir 800 bolsas de papel kraft para Mañana, la panadería donde trabaja, en Laureles, Medellín. La bolsa mide 18 por 28 centímetros y la hace una litografía a diez cuadras que va a devolver una caja y ninguna explicación. Casi todo lo que puede salir mal ahí es un número que nadie tecleó y que no se ve en la pantalla.

Cinco escalones, y en cada uno la falla es otra

Este tema no es un montón de especialidades puestas una al lado de la otra. Es un oficio a cinco tamaños, y los escalones son el orden en que la gente los sube de verdad: componer una palabra, componer una página, componer un documento de sesenta que concuerden entre ellas, componer una identidad que aplican otros sin ti, y escribir el manual que alguien sigue en una ciudad donde nunca has estado.

Los escalones importan porque la falla de cada uno es distinta. Una palabra mal compuesta se ve fea, una página mal compuesta no se lee, y un documento mal compuesto no concuerda, que es la falla que un cliente nota sin poder nombrarla. Una identidad mal armada funciona solo en las manos de quien la hizo, y ahí es donde Identidad de marca deja de ser cuestión de gusto.

El atasco es el espaciado, y vive adentro del tipo

La gente de este tema aprende composición y color, y se detiene antes del espaciado. No el de entre bloques, que se ve y se arregla, sino el de adentro de las palabras: las letras de un logotipo, las líneas de un párrafo, el aire debajo de un título. Un trabajo hecho sin eso no está mal en ningún punto que puedas señalar. Está casi bien en todas partes, que es peor.

Dos valores cargan casi todo. El primero es el tracking de arriba. El segundo es el interlineado: el interlineado automático es el tamaño más un quinto, una sola relación aplicada a todos los tamaños, y la relación correcta no es una. El respaldo de la bolsa lleva 7 puntos sobre 9, más que el automático de 8.4, porque un texto chico en bloque largo necesita aire. El nombre en la vitrina va a 40 sobre 40, menos que el automático de 48, porque dos palabras a ese tamaño ya lo traen.

Y hay un tercero que solo aparece en este idioma. El logotipo dice MAÑANA, y la tilde de la Ñ sube arriba de la altura de mayúsculas, así que el borde superior de la marca no es esa línea. Medir desde ahí, como enseña cualquier manual escrito en inglés, deja la marca sentada abajo del centro en cada aplicación donde va junto a otra cosa: el aire alrededor de la marca se mide desde el acento, no desde la mayúscula. Quitarle la tilde al nombre para esquivarlo es dejar que la tipografía decida cómo se llama el negocio.

Lo que la litografía no va a preguntarte

Todo lo anterior pasa en una pantalla. Lo que separa a este tema del resto del pilar es que después el archivo se va y lo que vuelve ya no se edita. Cinco números deciden si vuelve bien, y la litografía no te va a reclamar ninguno.

El primero es el sangrado de 3 mm por cada lado: todo lo que llegue a la orilla se dibuja 3 milímetros más allá, así que la mesa de trabajo de Marcela mide 186 por 286 milímetros y no 180 por 280. La guillotina se corre cerca de un milímetro a lo largo de una resma, y sin esa demasía la corrida sale con un pelo blanco en un costado. Por lo mismo hay que dejar el texto 5 mm adentro del corte, o se rebana en las copias de abajo del bulto.

El segundo es aritmética. A 300 puntos por pulgada, dividir el ancho en píxeles entre 12 da los milímetros que imprime. La foto del pan tiene 900 píxeles de ancho, así que imprime 75 milímetros y cubre bien los 60 que le tocan. La cifra exacta es 76, y la división entre 12 se hace de cabeza en el momento que importa, que es mientras todavía estás escogiendo la foto. Una imagen de 500 píxeles da 41 milímetros, y ningún aumento devuelve el detalle que nunca se capturó.

El tercero es el color, donde la pantalla miente con más confianza. Ella hace color con luz y la prensa con cuatro tintas, así que los verdes y los naranjas saturados no tienen receta y llegan más apagados. El negro es el caso concreto que hay que saberse: el negro de una sola tinta sale gris oscuro al lado de uno mezclado con las cuatro. Cada taller tiene su receta para esa mezcla, así que se pide la suya, y el texto chico se deja en una sola tinta, porque a 7 puntos con cuatro planchas sale con el registro movido.

El cuarto es que nada sobrevive en pelo: ninguna línea por debajo de 0.25 puntos, porque abajo de ahí se rompe en un papel absorbente. El quinto no es un número. Hay que pedir una prueba en el papel del tiro, impresa por la máquina que va a hacer el trabajo.

Mañana, 800 bolsas

Cinco cosas entre un archivo que se ve bien y 800 bolsas que están bien

Cada tabla es un número invisible en la pantalla, y la litografía no te va a reclamar ninguno de los cinco.

Una bolsa que se ve terminada en tu pantalla180 por 280 milímetros, iluminada por detrás, al zoom en que te haya quedado
  1. 01Sangrado y zona segura3 milímetros afuera del corte, y el texto 5 adentro
  2. 02ResoluciónEl ancho en píxeles entre 12 son los milímetros que imprime
  3. 03Tinta, no luzLos verdes saturados no tienen receta, y una sola tinta negra sale gris
  4. 04Nada en pelo0.25 puntos es el piso; abajo la línea se rompe en papel absorbente
  5. 05Una prueba en el papelImpresa por la máquina que hará el tiro, sobre el papel en que lo hará
Una caja con 800, traída de la litografíaRefilada, seca, y sin manera de que nadie la edite

El puente carga el archivo y nada más. No dice nada de las dos decisiones que cuestan más que las cinco tablas juntas, que son el papel y el acabado, y las dos se escogen agarrando muestras.

Sobre kraft el blanco no existe

La bolsa es el caso donde el papel decide más que el archivo, y es el caso normal de este mercado, porque el kraft es barato y está en todas las panaderías. Sobre papel kraft el blanco no existe: lo que en el archivo es blanco sale del color del papel, salvo que la máquina imprima tinta blanca, y casi ninguna la imprime. El logotipo calado en blanco se ve en pantalla y desaparece en la bolsa.

El papel sin estucar además se toma la tinta, así que el verde del logotipo pierde vida en el momento en que cae y la única manera de saber cuánta es tener una bolsa en la mano. La regla del kraft va al revés de la de la pantalla: el color se pone en la tinta y el blanco se le deja al papel, o se paga una base blanca abajo.

Una advertencia de aquí que no está en ningún libro. El archivo se manda por WhatsApp, porque así se trabaja con la litografía de la esquina, y WhatsApp recomprime lo que recibe como foto. Un PDF mandado como documento llega igual; el mismo arte mandado como imagen llega con una fracción de su resolución y nadie del otro lado se entera.

El orden, y lo que cuesta tomarlo al revés

Tipo primero, después páginas, después documentos, después una identidad. Al revés falla de una manera fácil de reconocer desde afuera: quien empieza por la identidad entrega un logotipo, una paleta y un juego de reglas para un negocio cuyo trabajo real, una carta que cambia cada semana, nunca ha tenido que componer. Las reglas salen inservibles al tamaño en que se hace el trabajo, y quien las hereda las ignora.

La otra inversión cuesta plata en vez de credibilidad: la producción aprendida al final. Un archivo dibujado sin sangrado se repara en diez minutos si alguien lo nota y se reimprime a tu costa si nadie lo nota. Por eso se aprenden los cinco números temprano aunque sean lo menos interesante de la página: son la única parte de este tema donde equivocarse tiene precio fijo y fecha de entrega.

Qué abrir en 2026, y cuánto cuesta desde aquí

InDesign sigue componiendo cualquier cosa de más de unas cuantas páginas, y le quitó ese lugar a QuarkXPress a mediados de los años dos mil. Illustrator dibuja los vectores y reemplazó a Macromedia FreeHand, que Adobe compró en 2005 y dejó de vender dos años después. Ninguno de los dos tiene ruta gratuita, solo una prueba, y conviene decirlo derecho en vez de fingir que hay una vuelta.

Aquí eso pesa distinto, porque la suscripción se anuncia en dólares y se paga en pesos con el tipo de cambio del día y con el impuesto a los servicios digitales del exterior encima, que en 2026 es de 16% en México y de 19% en Colombia. Affinity Publisher y Affinity Designer son la alternativa para quien no puede cargar una mensualidad: se pagan una vez, y las litografías reciben sus PDF, que es la única prueba que decide si una alternativa es real.

Canva se lleva buena parte del trabajo chico de este mercado y no tiene caso mirar para otro lado: para una bolsa, un volante o un menú de pared resuelve, y para sostener veinte piezas parecidas entre sí no. Pantone es la que cambió hace poco y agarra desprevenida a la gente: sus librerías salieron de Illustrator y de InDesign en 2022, así que un color directo pide una suscripción a Pantone Connect arriba de la de Adobe y el abanico impreso arriba de las dos. El abanico es el único lugar donde ese color existe como hecho y no como la opinión de una pantalla.

Por dónde entrar depende de qué quieras terminar. Logotipos es el proyecto completo más corto, porque un logotipo es una palabra y toda su falla se ve en una tarde. Diagramación es lo que se usa más días del año, y Diseño de información lo que sirve más lejos de aquí. Los cinco números se desarman completos en Impresión, y Empaques agrega los dos jueces que una hoja plana nunca conoce: el anaquel y la paquetería.

La pregunta que esta página deja abierta es cuál programa, y no es una preferencia: el formato del archivo decide quién puede abrir tu trabajo y qué puede hacer la litografía con él. Eso está en Herramientas de diseño, y es el punto donde la respuesta deja de ser de diseño y pasa a ser de qué tiene instalado el taller de la esquina. Lo que sostiene los cinco escalones no cambia con el programa: son las distancias y las diferencias de Fundamentos del diseño. Y cuando hay que dibujar la imagen misma y no su acomodo, la pregunta pasa a Ilustración.

Al lado de esto

Arriba de esto