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Aprender irlandésidiomas

Dos verbos para ser que te suenan de casa, un verbo que va primero, y una consonante inicial que muta y se lleva la gramática dentro.

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Una palabra, cuatro gramáticas

El final no se mueve y el significado cambia igual

Cada fotograma es el mismo sustantivo detrás de un disparador distinto. No se ha añadido nada al final, y en los dos últimos la palabra de delante es idéntica.

  1. 01bádUn barco. La forma del diccionario, y la que rara vez se oye sola
  2. 02mo bhádMi barco. Una hache detrás de la primera letra, y el sonido cambia
  3. 03a bhádSu barco, de él. La misma palabra delante, lenizada
  4. 04a bádSu barco, de ella. La misma palabra delante, intacta
  5. 05a mbádSu barco, de ellos. Otra vez la misma palabra delante, con una eme por delante

El tercer y el cuarto fotograma son el argumento. Si la mutación fuera un adorno, de él y de ella serían la misma frase.

Hay dos verbos para ser, y el reparto se parece al de ser y estar. Uno clasifica y el otro sitúa en un estado, exactamente la distinción que un curso escrito en inglés tarda semanas en instalar y que aquí llega puesta de casa.

El segundo regalo es el orden. El verbo va primero, como en llegó Marta, y el castellano coloca el verbo delante del sujeto sin pestañear, así que la frase irlandesa no suena invertida a un oído de aquí como le suena a un angloparlante.

Con eso se acaban los regalos y empieza lo que no tiene equivalente en ninguna lengua románica: la palabra cambia por delante, y ese cambio lleva gramática dentro.

La mutación es a veces lo único que dice de quién se habla

Bád, mo bhád, a bhád, a bád son cuatro formas de la misma palabra: un barco, mi barco, su barco de él y su barco de ella. El final no se mueve nunca y el significado cambia igual, porque lo que cambia es la primera consonante.

Las dos últimas son el argumento entero. La palabra que va delante es idéntica en las dos, así que si la mutación fuera un adorno de pronunciación, de él y de ella serían la misma frase. No lo son, y lo único que las separa es una hache detrás de la primera letra.

De ahí sale el problema práctico que da nombre a esta página: la forma que se oye no suele ser la que está en el diccionario. Buscar una palabra exige deshacer antes la mutación, que es lo mismo que exigir saber la respuesta.

La mitad de las vocales están para describir la consonante

La ortografía irlandesa tiene fama de arbitraria y no lo es. La mitad de las vocales están para describir la consonante de al lado: cada consonante viene en dos versiones, una con la lengua adelantada y otra con la lengua atrás, y son dos sonidos distintos que separan palabras.

Como el alfabeto latino no tiene letras para esa diferencia, se marca con la vocal que se pone al lado. Una i o una e delante o detrás avisan de la versión adelantada, y una a, una o o una u avisan de la otra. Esas vocales muchas veces no se pronuncian: están ahí como una señal de tráfico.

Visto así, la palabra que parecía tener cuatro vocales sobrantes tiene exactamente las que necesita. Es la regla que más ahorra de todo el idioma y casi ningún curso la pone en la primera semana.

Verbo primero, dos verbos para ser, y ninguna palabra para sí

No hay palabra para sí: se contesta repitiendo el verbo. A la pregunta de si vienes, la respuesta es vengo o no vengo, y lo mismo con cualquier otro verbo, así que responder exige haber entendido cuál era el verbo de la pregunta.

Para un hispanohablante esto es lo más raro de la lista, precisamente porque su idioma tiene el sí más suelto y más usado de Europa. Es también lo que más rápido se aprende, porque falla en cada conversación desde el primer minuto.

El sistema de números es la otra sorpresa: hay una serie para contar cosas, otra para contar personas y otra distinta para los números solos, y las tres se usan a diario.

Hay una segunda mutación que se aprende con la primera y conviene verlas juntas: además de la hache detrás de la consonante, existe la que añade una letra delante, como en a mbád. La primera suaviza el sonido y la segunda lo convierte en su pariente sonoro, y cada disparador exige una de las dos, nunca las dos ni ninguna a elección.

El problema es que nada lo exige

El atasco del irlandés no son las mutaciones. Es que una lengua sin ninguna sala donde sea obligatoria compite con todas las demás maneras de pasar una tarde, y pierde casi siempre.

Un lector español tiene aquí una comparación que un inglés no tiene, y conviene usarla porque aclara mucho. Quien se ha criado cerca del gallego, del euskera o del catalán sabe qué aspecto tiene una lengua con administración, escuela y trabajo detrás. El irlandés tiene el rango constitucional y no tiene esas salas, salvo en unas cuantas zonas y en un puñado de centros.

Lo que se hace con eso no es motivación, es logística: mover una actividad de la columna donde el idioma es bienvenido a la columna donde es obligatorio. Un curso de verano en la Gaeltacht, una tertulia semanal con una regla dicha en voz alta, o un amigo que sostenga la línea y no se pase al inglés cuando aparece la primera duda.

Dónde está de verdad la lengua

Solo la columna de la izquierda fabrica hablantes por sí sola

El atasco del irlandés no son las mutaciones. Es que una lengua sin ninguna sala donde sea obligatoria compite con todas las demás formas de pasar una tarde.

  1. Obligatorio3
    • Una casa de la Gaeltacht
    • Un colegio que da clase en irlandés
    • Un trabajo que funciona en la lengua
  2. Bienvenido4
    • Una tertulia semanal
    • Una semana en la Gaeltacht
    • TG4, de fondo
    • Un amigo que sostiene la línea
  3. Ausente4
    • Casi cualquier tienda
    • Casi cualquier oficina
    • Internet entero, salvo que se busque
    • Trece años de colegio, para casi todo el mundo

Las tarjetas se pueden mover hacia la izquierda, y en eso consiste el método entero. Nada de la primera columna ocurre por casualidad, y nada de la tercera cambia solo.

Escribe el estándar y habla un dialecto

No hay una forma hablada estándar. Hay una ortografía y una gramática oficiales, y tres grandes dialectos que se separan en el sonido, en algo del vocabulario y en varias formas verbales, así que quien aprende escribe una cosa y tiene que elegir cuál habla.

La elección se hace por dónde va a estar la gente con la que se quiere hablar, igual que con el portugués, y conviene tomarla pronto: el material de audio está etiquetado por dialecto y mezclarlos deja un acento que no es de ningún sitio.

Un diccionario que habla los tres

Focloir.ie es gratuito y trae cada entrada grabada en los tres dialectos, así que resuelve a la vez la duda del significado y la de cuál de los tres se está aprendiendo. Sustituyó a un diccionario impreso y a unas grabaciones que sencillamente no existían.

Duolingo es gratis con publicidad y sirve para los tres primeros meses, en el sitio donde antes estaba el libro de texto del colegio; su límite es el que tiene aquí más peso que en ningún otro idioma, porque una racha no es una sala donde haya que hablar. TG4 emite gratis por internet con subtítulos en irlandés o en inglés, y sustituyó a esperar a que alguien organice una conversación.

Los seis apartados, y por dónde se entra

Se entra por mutaciones iniciales, que es lo que impide buscar una palabra y lo que hay que resolver antes que nada, y por ortografía y sonido, con las consonantes en dos versiones y las vocales que las señalan.

El orden de la frase, los dos verbos para ser y los tres sistemas de números están en la gramática irlandesa. La elección de variedad, con lo que cambia en cada una, está en los tres dialectos.

Mover una actividad a la columna donde el idioma es obligatorio es la conversación en irlandés, y el vocabulario, con lo poco que se parece a nada conocido, está en el vocabulario en irlandés.

De los vecinos, el latín comparte con el irlandés que casi nadie lo aprende para hablarlo y que la lectura es la meta, aunque aquí sí queda gente con quien hablar. El inglés es la lengua contra la que compite cada tarde y de la que ha tomado prestado bastante menos de lo que parece. El calendario está en cómo aprender un idioma.

Queda la pregunta que hay que contestar antes que ninguna otra y que no es sobre gramática: qué va primero, la lengua o la sala donde usarla. Quien empieza por la lengua suele dejarlo en el mes cinco, y donde eso se piensa con los motivos delante es la práctica del idioma.

Al lado de esto

Por encima de esto