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Aprender Oraciones de relativoGramática inglesa

The book I read no tiene ningún who ni which visible. En español ese que jamás desaparece, y por eso la oración parece incompleta antes de aprender que no lo es.

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Dónde va la coma

Una sola pregunta decide la puntuación y el significado juntos

Borrá la cláusula y leé lo que queda. Si la oración deja de señalar a quiénes querías decir, la cláusula estaba identificando.

¿La cláusula le dice al lector cuál es?
  • yes
    Sin comasIdentifica. Borrala y la oración ya no señala a nadie en particular.
    • that, which o who, y el pronombre se puede omitir cuando es objeto
    • The students who had finished left early: solo algunos se fueron
  • no
    Comas a ambos ladosAgrega. Borrala y la oración sigue significando exactamente lo mismo.
    • which o who, nunca that, y el pronombre nunca se puede omitir
    • The students, who had finished, left early: todos se fueron

La pregunta no es si la cláusula importa. Muchos agregados son lo más interesante de la oración, y igual llevan comas, porque la puntuación no está informando importancia.

Dejá afuera la coma cuando la cláusula le dice al lector cuál es, y ponela cuando el lector ya sabe cuál es y estás agregando un dato sobre esa persona o cosa. The students who had finished left early y The students, who had finished, left early se arman con las mismas siete palabras y son dos reportes distintos de la misma tarde.

Sin comas, solo algunos estudiantes se fueron, y la cláusula es lo que los distingue del resto. Con comas, se fueron todos, y la cláusula es un agregado sobre el grupo entero. Nada más en ninguna de las dos oraciones carga esa diferencia, así que acá la puntuación no es una cuestión de gusto.

El que que en español jamás falta

En español el que de una cláusula de relativo no se omite nunca: el libro que leí, el hombre con el que hablé, la casa donde crecí. El inglés sí lo permite, y lo permite justo en el caso más común: cuando el pronombre es el objeto de la cláusula. The book I read no tiene ningún who, which ni that visible entre book y I, y para un oído acostumbrado al que español eso suena a una oración a la que le falta una pieza. No le falta nada. El inglés borra el pronombre relativo cuando puede, y esa es la razón por la que the book I read es inglés corriente y no una versión abreviada de algo más completo.

El costo de esto aparece al revés en la lectura y en el habla rápida. Una oración como the man I spoke to yesterday called me back tiene dos verbos, spoke y called, sin ninguna palabra que los una a la vista, y quien está esperando un who o un that para reconocer la cláusula se queda esperando hasta el final de la oración.

Ocho oraciones, y la coma que cambia el sentido

  • the man who lives next door. Who para personas, which para cosas, that para las dos en este tipo de cláusula.
  • the book that I read. Esta cláusula identifica cuál libro, así que no lleva coma, y quitarla dejaría la oración poco clara.
  • My brother, who lives in Cork, is a teacher. Las comas vuelven la cláusula un dato extra e implican que tenés un solo hermano. Sin ellas, implica que tenés varios.
  • the book I read. El pronombre se puede omitir cuando es el objeto de la cláusula, algo muy común en el habla y que no es un error.
  • the man I spoke to. La preposición se queda al final en el inglés corriente; moverla al principio es correcto y formal.
  • the house where I grew up. Where, when y why introducen cláusulas de lugar, tiempo y razón sin necesitar preposición.
  • the reason why se acepta, aunque the reason that y the reason solo son más limpias.
  • whose funciona para personas y cosas por igual: the car whose alarm went off es correcta, aunque algo formal.

La prueba que lo resuelve en cuatro segundos

Borrá la cláusula y leé lo que queda. The students left early, después de borrar una cláusula identificadora, ya no señala a quiénes te referías, así que la cláusula estaba identificando y no lleva comas. Después de borrar una cláusula agregada, la oración sigue significando exactamente lo mismo, así que la cláusula era un dato extra y lleva comas a los dos lados.

De esa distinción salen solas dos cosas más, sin memorizarlas aparte. Una cláusula agregada no puede usar that, solo which o who. Y el pronombre se puede omitir solo en una cláusula identificadora y solo cuando es el objeto, por eso the book I read es inglés corriente y my brother, I met yesterday, is a doctor no es una oración.

Dónde se traba: perseguir el hueco donde no hay ninguno

Un estudiante que ya sabe que el inglés a veces no lleva pronombre relativo tiende a sobrecorregir en la dirección contraria, agregando that donde el inglés no lo necesita o donde ya sobra: I have a friend that his father is a doctor calca el orden del posesivo español y no existe en inglés. El pronombre que se omite se omite entero; no se reemplaza por otra palabra ni se sostiene con un posesivo aparte.

La confusión entre that y which también entra acá, pero pesa menos de lo que parece: es en buena parte una preferencia de estilo que varía entre publicaciones y países. La pregunta de la coma no es una preferencia en absoluto, y equivocarla cambia quién se fue del edificio.

Cien mil palabras que obedecen la regla

El Guardian and Observer style guide es gratis para leer en línea, en un índice alfabético que se puede buscar, y es uno de los pocos lugares donde la decisión de una publicación sobre cláusulas identificadoras y agregadas queda escrita en público. Reemplaza al manual de estilo impreso, que existía en cada diario y que solo veía la gente que trabajaba ahí. Leé la entrada y después leé el diario, que es la parte útil: la regla se aplica de forma constante en todo lo publicado, así que tenés la explicación y después una cantidad ilimitada de ejemplos ya resueltos.

Conviene saber qué es un manual de estilo antes de apoyarte en él. Buena parte registra la preferencia de una publicación y no te obliga a nada. Las comas alrededor de una cláusula agregada son la excepción, porque cargan significado y no solo estilo, y un manual que lista los dos tipos de entrada uno al lado del otro no siempre te dice cuál estás leyendo.

Qué se ve cuando sale mal

Al escribir, la falla es una coma puesta al oído, casi siempre una sola en vez de dos: The students, who had finished left early. Una coma sola abre un agregado y nunca lo cierra, y quien lee llega al final de la oración todavía esperando.

Al hablar, la falla va al revés. No hay ninguna coma para oír, solo una pausa y una bajada de tono, y es fácil tomar un agregado como si fuera una identificación. El pronombre omitido lo complica más: en the man I saw yesterday was late hay dos verbos sin nada que los una, y quien está esperando una palabra de enlace sigue esperando cuando la oración ya terminó.

Un problema de lectura, no de escritura

Esto es más un problema de lectura que de escritura. Si un pronombre relativo puede simplemente no estar, entonces una oración larga puede tener una cláusula sin bordes visibles, y encontrar esos bordes a la velocidad de una conversación real es una destreza distinta de saber dónde poner la coma vos mismo, algo que también entra en juego al reconocer una voz pasiva que oculta a quien hizo la acción, y en el estilo indirecto cuando una pregunta reportada pierde su propio orden de palabras.

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