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Aprender IA generativainteligencia artificial

Una petición de cartel desmontada línea por línea, las tres cosas que hay que anotar juntas, y por qué el texto lo pone una persona y no el modelo.

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Repetibilidad

Tres cosas que solo significan algo como juego

Cambia cualquiera de las tres y cambia la imagen. Anota una sola y no has anotado nada.

  • La petición
  • La semilla
  • La versión del modelo
  • La peticiónTodas las cláusulas, incluidas las de qué dejar fuera
  • La semillaEl ruido de partida. Sin ella, las mismas palabras dan otro mostrador
  • La versión del modeloMismas palabras, misma semilla, otra versión, otra imagen

Engranan, así que aquí no se puede girar nada por separado. Eso es también el método: sujeta dos, mueve la tercera, y lo que cambie en pantalla es lo que hace la tercera.

La primera tanda de carteles decía Roscon. Nuria Bermejo Alcaide había pedido un mostrador de panadería con el nombre de la casa arriba, y lo que llegó tenía la luz bien puesta, el grano de papel bien puesto y una tilde de menos.

Esa es la especie de fallo que hay que esperar en esta mitad del asunto.

Nada estaba mal en el sentido de ser falso. El cartel era competente, y la parte que falló falló pareciéndose exactamente a lo que no era, que en español quiere decir que se lee igual y pasa. En la segunda tanda, «AÑO NUEVO» volvió como «ANO NUEVO», y esa ya no es una errata de las que perdona un escaparate de la calle Argumosa.

La petición que hizo el cartel

Esto es lo que Nuria pide ahora, entero, con el marco decidido antes que ninguna otra cosa.

  • Dos a tres vertical, y compón para esa proporción en vez de recortar a ella.
  • Un mostrador de panadería de barrio al amanecer, de tres cuartos, visto desde la calle.
  • Dos roscones grandes sobre bandejas de metal, el de delante con fruta escarchada roja.
  • Cartel serigrafiado: cuatro tintas planas, grano de papel visible, sin degradados y sin brillos.
  • Luz baja entrando por la izquierda, sombras largas cruzando el mostrador.
  • Deja vacío el tercio superior del encuadre.
  • Ni una letra, ni un rótulo, ni un precio escrito en ninguna parte de la imagen.

La proporción se decide la primera porque es lo único que un reencuadre no puede añadir: una imagen cuadrada recortada en vertical pierde el mostrador, y no hay edición que devuelva lo que nunca se dibujó. La fruta escarchada roja hace un trabajo más callado. Es un particular, y es lo que permite comparar dos tiradas de esta misma petición, porque una imagen descrita solo en términos generales varía en cien sitios a la vez.

La cuarta línea es la que más cambia, y está escrita en palabras de imprenta y no en palabras de arte. Quitada, llega lo de siempre: algo fotográfico, de luz suave, con un degradado en el fondo, porque es a lo que se parecen más imágenes. Cuatro tintas planas y sin degradados es una restricción que reconocería un impresor, y rinde más que cualquier adjetivo sobre la atmósfera.

Las dos últimas líneas existen por lo de la tilde. El modelo dibuja formas de letra, no letras, y la tilde es lo primero que se cae, porque es el trazo más pequeño y el que menos veces aparece en lo que el modelo ha visto.

Pide el tercio de arriba vacío y el cartel llega con sitio para un nombre. Pon el texto en una capa aparte, con una tipografía que alguien haya elegido, a un cuerpo que siga leyéndose en el tablón de un portal.

Tres cosas que solo significan algo juntas

A Nuria le gustó la cuarta imagen de una tarde y a la mañana siguiente no la encontraba. Guarda la semilla, o la versión que te gustó no se vuelve a encontrar: la semilla es el ruido de partida del que se fue afinando la imagen, y sin ella las mismas palabras dan otro mostrador cada vez.

La semilla sola tampoco basta. La misma petición y la misma semilla en otra versión del modelo son otra imagen, así que las tres se anotan como un juego.

Una vez anotadas, aparece el método de trabajo de verdad: cambia un término cada vez con la semilla fija, o no hay nada que comparar. Cambia «al amanecer» por «a mediodía nublado» con todo lo demás sujeto, y la diferencia en pantalla es lo que hace esa palabra, que es la única manera en que nadie ha aprendido nunca qué hacen las palabras.

Un estilo con alguien dentro

La tentación de la primera tarde es terminar la petición con el nombre de un cartelista al que Nuria admira, que está vivo y que vende láminas en su tienda. Si nombras a un ilustrador vivo has nombrado a una persona, no un ajuste de estilo. La versión honrada de lo que quería estaba en la línea del soporte desde el principio, y costó tres frases de vocabulario de serigrafía en vez de un apellido.

Nombrar a una persona en vez de describir un soporte sale más caro en voz que en imagen. En voz y audio es donde menos margen hay para el rodeo, porque una voz que casi es la de alguien es de alguien, y la cuña de la radio del barrio la leyó una vecina por ese motivo. Del lado del movimiento, en vídeo generado, un plano generado de un sitio real es un dibujo de ese sitio, y quien haya estado allí lo sabrá antes que el pie de foto.

Lo que hay que etiquetar desde agosto de 2026

Desde agosto de 2026 el contenido sintético que se publica lleva etiqueta, por las obligaciones de transparencia del reglamento europeo de IA. Quien cuelga el cartel en el escaparate y en la cuenta de la panadería está publicando, y esto es un deber que un panadero de Ohio no tiene.

Lo interesante es que la obligación empuja en la misma dirección que el oficio. Una imagen generada de un roscón es un dibujo de un roscón que nadie ha horneado, y el cliente que entra el 4 de enero con el cartel en la cabeza compara. Nuria usa el cartel para el ambiente y una fotografía suya para el producto, que es una decisión comercial antes que legal, y la etiqueta solo la obliga a decir en voz alta lo que ya había decidido.

El orden

Aprende a dirigir donde un intento cuesta cuatro segundos

Todo lo transferible sobre dirigir una salida es más barato de aprender en imagen fija, y luego se gasta bien en todos los demás soportes.

  1. empieza aquíImágenesUn cambio y su efecto, uno al lado del otro, en segundos01
  2. 02EscrituraLa que más gente necesita, y un problema de reescribir más que de pedir
  3. VídeoDonde la ayuda generada sobre metraje real gana al metraje generado03
  4. 04Voz y audioDonde la persona que hay detrás de la salida deja de ser una abstracción
  5. CódigoLa única salida que puede comprobar una máquina, y por eso se confía demasiado05

Aquí no hay fechas ni semanas implícitas. Es un orden y nada más, y puede que a dos de estos no se llegue nunca.

El orden en que salen más baratos

Empieza por imágenes generadas, quieras hacer lo que quieras hacer, porque es la única donde un cambio y su efecto se ven juntos en cuatro segundos. Todo lo transferible sobre dirigir una salida se aprende ahí barato y luego se gasta bien en soportes donde cada intento es lento o caro.

La escritura con un modelo viene después y es la que más gente necesita, y es un problema de reescribir más que de pedir. El vídeo va el tercero, y la mitad útil de ese tema es la ayuda generada sobre metraje real y no el metraje generado. La generación de código se queda aparte de todas: es la única salida que puede comprobar una máquina, y por eso se confía en ella demasiado deprisa y por el motivo equivocado.

El atasco es volver a tirar

La gente deja de avanzar en el momento en que volver a tirar sale más barato que pensar. La imagen no está bien, el botón está ahí, y pulsarlo da otra imagen en cuatro segundos, lo que se parece a iterar y se parece más a una tragaperras. No parece un atasco porque no deja de salir material.

La señal es no saber decir qué está haciendo cada palabra de tu propia petición. Después de mil tiradas se tienen mil imágenes y ningún método; después de veinte cambios deliberados de un solo término sobre una semilla fija se tiene un vocabulario que sirve para el encargo siguiente. El cartel de Nuria salió a la novena, y en siete de las nueve se movió una sola línea.

Qué abrir en 2026, y qué sustituyó cada cosa

ComfyUI es donde la semilla, el muestreador y la versión del modelo se ven en vez de esconderse, libre y gratuito en 2026, y sustituyó a una caja de texto que tira los ajustes al cerrarla. Escribe la receta entera dentro del fichero de imagen, que es el problema de la repetibilidad resuelto con almacenamiento en lugar de con disciplina.

Content Credentials, la norma C2PA, pega al fichero un registro firmado de cómo se hizo y viaja con él, y en 2026 sustituye a un pie de foto que nadie podía comprobar. La especificación es abierta y gratuita, el soporte en cámaras y editores va creciendo sin ser universal, y la posición honrada es que acredita lo declarado y no lo cierto.

Inkscape pone el texto, libre y gratuito en 2026, y sustituyó a pedirle el rótulo al modelo y recibir formas que casi son letras. Aquí hay una comprobación que solo hace falta en esta lengua: abre la tipografía antes de elegirla y mira si trae la eñe, las mayúsculas acentuadas y los signos de apertura, porque una fuente gratuita puede no tener «¿» ni «¡» y eso no se ve hasta que se compone la línea.

Queda la pregunta que el tercio de arriba vacío solo aplaza. Nuria distingue un cartel bueno de uno malo porque ha visto mil carteles, y toda la dirección de arriba no vale nada para quien no los ha visto.

El criterio es la parte escasa y no salió de ninguna de estas herramientas, que es el argumento para tener al lado el diseño gráfico. La versión estrecha de la misma pregunta, la de distinguir una salida buena de una plausible antes de actuar sobre ella, es la ingeniería de prompts, y dentro de inteligencia artificial este es el tema donde antes llega esa factura, porque aquí la salida se cuelga en la calle.

Al lado de esto

Por encima de esto