La g y la ch neerlandesas son la jota de jamón. Es lo único que el español presta aquí, y es justo el sonido que un angloparlante persigue durante meses sin conseguirlo, así que la broma sobre lo impronunciable que es este idioma no va con quien llega desde aquí.
Todo lo demás que sale barato en neerlandés sale barato en otra moneda. El vocabulario y las terminaciones ligeras vienen del lado inglés, no del español, así que el descuento de esta lengua depende del inglés que uno traiga y no del castellano.
Eso hay que decirlo antes de empezar, porque las listas de dificultad publicadas están medidas sobre angloparlantes y aquí no se pueden leer igual. La arquitectura de la frase, en cambio, viene del lado alemán, y esa mitad hay que construirla y no traducirla, venga uno de donde venga.
Lo que presta cada lado de la familia
Del lado inglés llegan miles de palabras reconocibles a simple vista y casi ningún sistema de casos que aprender. Water, hand, boek, huis y goed se leen sin diccionario si uno tiene un B1 de inglés, y ese es el motivo real de que el neerlandés figure en el grupo barato de cualquier tabla.
Del lado alemán llega el orden. El verbo va segundo en la principal y al final en la subordinada, con prefijos separables que se marchan al final de la frase, exactamente igual que en alemán y sin los cuatro casos encima.
Para este lector la cuenta queda así: la mitad del vocabulario se cobra en inglés, la arquitectura se paga entera y los sonidos salen a mitad de precio. Quien llega con un inglés flojo pierde el descuento grande y se encuentra un idioma bastante más caro de lo que anuncia la tabla.
Los números que se citan salen del instituto de exteriores estadounidense y están medidos sobre sus propios alumnos, adultos y a jornada completa: de 600 a 750 horas para el neerlandés, unas 900 horas para el alemán, unas 1.100 horas para el ruso o el turco y unas 2.200 horas para el chino o el árabe. Lo que aguanta de esa escala es la proporción entre los cuatro grupos, y lo que no aguanta desde aquí es la primera cifra, porque buena parte de ese ahorro es vocabulario inglés que el alumno ya traía puesto.
Traducido a esta situación: quien tiene un C1 de inglés puede leer esa primera cifra tal cual, y quien tiene un B1 justo está más cerca del segundo grupo que del primero. Merece calcularlo antes de decidir el calendario, y no después de tres meses yendo más despacio de lo prometido.
De o het, y no hay regla que lo reparta
De y het son los dos artículos, y no hay regla que los reparta. Aproximadamente dos de cada tres palabras llevan de y el resto het, y no hay nada en el significado ni en la forma que lo prediga con fiabilidad.
Un hispanohablante tiene aquí una ventaja de actitud y ninguna de contenido: ya sabe que un artículo se aprende pegado a la palabra y no le sorprende que la mesa sea femenina sin motivo. La consecuencia práctica es la misma que en alemán, y hay que instalarla el primer día: la palabra se apunta con el artículo pegado y no se apunta nunca sola.
El error caro no es equivocarse de artículo, es que el artículo arrastra la forma del adjetivo. Het grote huis contra een groot huis: cambia el artículo y cambia la terminación de lo que hay al lado.
La conjugación no es el problema, y aun así se falla
Ik werk, jij werkt, hij werkt, y con eso está casi hecho el presente: hay dos formas para tres personas del singular y una para todo el plural, la misma que el infinitivo. Para quien viene de conjugar seis personas con cinco tiempos, esto es una tabla de juguete.
Lo que se falla no es la terminación, es que la de la segunda persona desaparece cuando el pronombre va detrás del verbo. En una pregunta, werk jij pierde la te que llevaba en jij werkt, y esa es una de las pocas reglas de este idioma que hay que memorizar sin entenderla.
Los sonidos son la segunda sorpresa
Huis, muis y buis llevan el diptongo ui, que no existe en español ni en inglés y que no se parece a ninguna combinación de vocales de las que uno ya tiene. Se hace empezando en la posición de la ö y terminando cerca de la i, y es el sonido por el que se reconoce a un extranjero en una frase.
Los otros dos son el diptongo ij, que suena entre ei y ai según la región, y la distinción entre vocales largas y breves, que en español no separa palabras y aquí sí: man y maan son hombre y luna.
Nadie te va a dejar practicar, y a ti menos que a otros
En Ámsterdam, en Róterdam y en cualquier oficina del país se contesta en inglés a la primera duda, y eso le pasa a todo el mundo. Lo que cambia para un español es lo que hay debajo: la obligación de integración cívica, que es lo único que de verdad empuja a la gente a estudiar el idioma, no alcanza a quien tiene pasaporte de la Unión Europea.
Iratxe Aldalur Beltrán lleva siete años en Utrecht, en una empresa donde se trabaja en inglés, con un contrato indefinido y sin ningún trámite pendiente. No hay nada en su vida que la obligue a aprender neerlandés, y por eso no lo ha aprendido, igual que casi todos sus compañeros del sur de Europa.
La respuesta útil no es la fuerza de voluntad, es fabricar la obligación que el Estado no impone: una actividad semanal fuera del trabajo donde el neerlandés sea la única opción, y una frase preparada para volver al idioma cuando el otro se pase al inglés.
Dos referencias gratuitas y el telediario infantil
La lista de palabras de la Unión de la Lengua Neerlandesa es gratuita en línea y es la autoridad sobre si una palabra lleva de o het, que es la consulta que más se repite el primer año. Sustituyó al cuadernillo verde en el que sigue imprimiéndose.
Van Dale es el diccionario, gratuito al nivel que necesita quien aprende y de pago en sus ediciones completas, y sustituyó a los tomos de la estantería. El telediario infantil de la NOS es gratuito, se emite a diario y está escrito para entenderse a la primera; sustituyó al audio graduado grabado para extranjeros, que nadie escucha por gusto y que envejece en dos años.
Los seis apartados, y el orden que sale de aquí
El orden de la frase, con el verbo segundo y los prefijos separables, está en la gramática neerlandesa, y es donde va el año de trabajo real.
Las palabras que se reconocen a simple vista y las que no, con los artículos pegados, están en el vocabulario en neerlandés. El diptongo ui y las vocales largas están en la pronunciación neerlandesa, que es corta para este lector porque la mitad ya está puesta.
Volver al neerlandés cuando el otro se pasa al inglés es la conversación en neerlandés, y seguir el telediario a velocidad normal es la comprensión oral en neerlandés. El NT2 es el examen que pide una universidad o un empleador neerlandés, y el de integración cívica es el del trámite de residencia, así que uno de los dos sobra para quien lleva pasaporte de la Unión; los dos están en Inburgering y NT2.
De los vecinos, el alemán es la misma arquitectura con cuatro casos encima, así que quien haya hecho uno tiene el orden resuelto en el otro. El sueco ocupa el mismo grupo barato de esas tablas y reparte la dificultad de otra manera. El calendario está en cómo aprender un idioma.
Queda la pregunta que decide el segundo año, y aquí es más honesta que en cualquier otro idioma de la lista: si el neerlandés era el destino o era la puerta a quedarse. Donde eso se piensa con los motivos delante es qué idioma elegir.