Qué es este atlas
Faragiri es un atlas de lo que se puede aprender. Cada materia tiene aquí una posición en lugar de un puesto en un temario: el mundo al que pertenece, la idea más amplia que la contiene y, debajo, la pregunta concreta con la que alguien acaba de llegar. Nada de esto se ha recogido de otro sitio para reescribirlo, y cada página está escrita en el idioma en el que se lee, por alguien que trabaja en ese idioma: las páginas en español no son las inglesas pasadas al español.
Un mapa, no una lista de cursos
Una lista de cursos responde a una pregunta: qué hay que comprar. Un mapa responde a otra distinta, dónde estás, y esa es la que tiene casi todo el que llega. Quien aún no sabe poner nombre a lo que le falta tampoco puede buscarlo, y una lista de cursos no le sirve de nada, porque da por hecho que ese nombre ya está puesto. En un mapa, lo que uno no sabía que existía queda justo al lado de lo que venía a buscar, y verlo no cuesta nada.
El precio de un mapa es que no dice qué hacer a continuación: solo dice qué hay y cómo encajan las piezas. Un modelo de lenguaje ya contesta a la pregunta suelta, y contesta rápido; lo que no da es el sitio que ocupa esa respuesta entre todo lo demás. Cada página termina en la pregunta que deja abierta, en lugar de en un resumen de sí misma, y seguir esa pregunta es toda la manera de leer esto.
Los ocho mundos, y lo que da cada uno
Ocho mundos, un árbol
Ninguno de los ocho va primero, y cada uno entrega un material de distinta clase
Están puestos sobre una órbita y no en un orden, porque nadie llega a la parte de arriba de esto y va bajando. Todo el mundo entra por una pregunta, dentro de uno de los ocho.
- idiomas
- diseño
- imagen y sonido
- programación
- informática
- inteligencia artificial
- marketing digital
- negocios
- idiomasLas palabras y las terminaciones mismas, en el idioma que se aprende
- diseñoUna decisión con números detrás: una escala, un espaciado, un nombre
- imagen y sonidoLos ajustes, y lo que cambia con cada uno sobre la misma escena
- programaciónProgramas lo bastante cortos para pegarlos y lo bastante recientes para que arranquen
- informáticaLos comandos, y el orden en el que lanzarlos cuando algo ha dejado de responder
- inteligencia artificialLos prompts citados enteros, con un motivo para cada cláusula
- marketing digitalUn ejemplo llevado hasta el final, con la aritmética a la vista
- negociosEl mecanismo que hay debajo de un número, y nunca un consejo sobre ese número
La órbita tapa las costuras, y las costuras existen: una página lenta es programación e informática a la vez, una ficha de producto es diseño y marketing digital, y un briefing es negocios e idiomas. Casi todo el trabajo real cae entre dos de estos, y no dentro de uno.
Idiomas es el mayor de los ocho y el único donde el material es la cosa misma: las palabras, las terminaciones y los patrones de frase, cada uno con su glosa y una frase escrita para él. Para quien llega desde el español eso quiere decir empezar por la /v/, por la /z/ y por la e que se cuela delante de «speak», y no por la th, que ya está puesta en la zeta de «zapato». Diseño es el mundo en el que una decisión trae números que se pueden copiar: una escala tipográfica con sus cuerpos, un espaciado con sus píxeles. Imagen y sonido son los ajustes y lo que cambia con cada uno, la misma escena inventada a f/8 y a f/2. Programación son programas lo bastante cortos para pegarlos y lo bastante recientes para que arranquen.
Informática son los comandos y, sobre todo, el orden en el que hay que lanzarlos cuando algo ha dejado de responder. Inteligencia artificial son los prompts citados enteros, con un motivo para cada cláusula, y lo que la ley europea obliga a etiquetar cuando el texto o la imagen los ha hecho un modelo. Marketing digital es un ejemplo llevado hasta el final con su aritmética a la vista, con el 3 % que Google cobra por servir anuncios en España dentro de la cuenta. Negocios es el mecanismo que hay debajo de un número, la cuota de autónomos incluida, y se para justo antes de decirle a nadie qué hacer con su dinero, que es una raya que este sitio no cruza.
Por dónde empezar
Cuatro profundidades
Cada peldaño responde a una pregunta distinta, y solo el de abajo es la pregunta con la que llega la gente
El árbol tiene cuatro niveles en todas partes. Leer de arriba abajo es la manera lenta de entrar; la rápida es entrar por abajo y dejar que la forma se vaya montando detrás de ti.
- 04Una preguntaContestada en las dos primeras frases y explicada después. Aquí es donde llega casi todo el mundo en la práctica.Empieza aquí
- 03Un grupo de preguntasDonde empieza el material: los movimientos, con sus números, y lo que se rompe si se cogen desordenados.Una lección, no un resumen
- 02Una materia que sabrías nombrarLo que alguien dice que está aprendiendo, y el orden en el que hay que coger sus partes.El mapa, y además enseña
- 01Un mundoDe qué está hecho el campo entero, y qué partes son sitios en lugar de materias.Léelo en segundo lugar
Esto no dice nada sobre la extensión. Una hoja es muchas veces más larga que el mundo que tiene encima, porque una sola pregunta bien contestada lleva más palabras que una división explicada una vez.
Empieza por una hoja, no por un pilar. Coge la pregunta que tienes hoy, abre la página que la responde y lee después el único enlace del final, el que nombra la pregunta que tienes ahora en su lugar. Hazlo tres veces. La forma del mundo en el que estás llega sola por ese camino, pegada a cosas que ya sabes, y es la única manera en que llega.
Abrir un pilar y leer hacia abajo es el camino lento y casi nadie lo termina, porque la parte de arriba de una materia es la que menos sentido tiene antes de haber visto la de abajo. Es también la costumbre que deja el temario: se estudia en el orden del examen, se aprueba, y luego resulta que lo que el examen no medía era justo lo que hacía falta. El índice de abajo está ordenado para curiosear, no para estudiar, y la página de un pilar se lee mejor en segundo lugar.
Lo que aquí no hay
No hay cursos, no hay certificados, no hay cuentas que crear y no hay nada que comprar. Tampoco hay un PDF que descargar, porque el material está en la página misma, que es el único sitio donde se puede corregir cuando deja de ser cierto. No hay hilo de comentarios ni clasificaciones de nada frente a nada: una página que se corrige cuando envejece es otra cosa distinta de un mensaje que era verdad el día en que se escribió y ahí sigue.
Una página de menos de cuatrocientas palabras se queda fuera del índice en lugar de publicarse escuálida, así que una materia que todavía no se ha escrito bien falta aquí en vez de quedar insinuada. Un idioma cuyo árbol solo llega a la capa de temas lo dice en el selector de idioma, en lugar de servir en silencio una traducción automática. Las dos cosas cuestan visitas y las dos son deliberadas.