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Aprender coreanoidiomas

Tres series de consonantes donde el español tiene una, dos vocabularios con el mismo reparto que agua e hídrico, y una ruta que vuelve dos veces a las letras.

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El primer año

La ruta te devuelve dos veces a las letras

Aprender el alfabeto no es una etapa que se termina. Es una etapa a la que se vuelve, una vez por la pronunciación y otra por oír dónde acaban las palabras.

  1. 01Las letras, en una mañanaFormas que describen la boca que las produce
  2. 02Leer un cartel en voz altaDespacio, y ya sin la muleta de la transcripción
  3. 03Vuelta a las letrasLas reglas de sonido las rehacen en cada junta
  4. 04Frases, partículas, terminacionesLa gramática, que es regular y tiene paciencia
  5. 05Vuelta a las letras otra vezPorque la palabra hablada ya no coincide con la escrita que aprendiste
  6. 06Seguir una conversaciónDonde las dos vueltas acaban pagándose solas

Nada de esto está desordenado. La vuelta atrás es la forma que tiene la ruta cuando la escritura conserva la palabra y la boca la rehace.

El coreano tiene tres series de oclusivas donde el español tiene una: 가, 카 y 까 se escriben distinto, significan cosas distintas y a un oído español le llegan las tres como una ka. Esa es la partida cara de esta lengua para este lector, y aparece en la primera mañana, dentro del alfabeto.

El alfabeto en sí se lee en una mañana y no exagera nadie al decirlo. Tiene autor, fecha y un documento que explica por qué cada letra tiene la forma que tiene: las consonantes dibujan la posición de la boca que las produce.

Lo que no diseñó nadie es la lengua que hay debajo, y esa es la segunda semana. Ahí es donde este idioma empieza a cobrar, y lo cobra en sitios donde el español no tiene nada que prestar.

Tres series donde el español tiene una

El español distingue la pe de la be por la vibración de las cuerdas y no por la aspiración, así que un hispanohablante llega aquí sin ninguna herramienta. Un angloparlante, que aspira sus consonantes iniciales sin darse cuenta, llega con media: para este idioma concreto está mejor equipado que quien viene del castellano, y merece decirse en vez de esconderse.

La serie floja, 가, sale suave y sin aire. La aspirada, 카, sale con un golpe de aire que apaga una vela. La tensa, 까, se hace con la garganta apretada y sin aire ninguno, y es la que un español no oye durante meses.

El ejercicio que funciona no es repetir sílabas sueltas, porque suenan iguales cuando uno no las distingue todavía. Es escuchar pares con una hoja delante y marcar cuál de las tres se ha oído, sin producir nada, hasta acertar de forma consistente; producir antes de oír instala el error.

La escritura guarda la palabra y la boca la deshace

한국말 se escribe hangukmal y se dice hangungmal. La escritura conserva la forma de cada pieza y la pronunciación la reajusta en cada junta, así que la palabra escrita y la palabra dicha no coinciden en cuanto se juntan dos morfemas.

Ese ajuste no es capricho, tiene reglas y son pocas, pero llegan tarde en casi todos los cursos. El resultado típico es alguien que lee bien, escribe bien y no reconoce hablada ni una palabra que sabe, que es exactamente el mismo síntoma que produce el ruso por otro motivo.

De ahí sale la forma real de la ruta, y conviene saberla antes de empezar: al alfabeto se vuelve dos veces. Una para la pronunciación y otra, más tarde, para oír dónde acaban las palabras.

Hay una compensación y es real: las vocales coreanas son más que las españolas y ninguna de ellas exige nada raro de la boca, y el idioma no tiene tono ni acento móvil. Comparado con el chino o con el japonés, lo que hay que oír aquí son distinciones de consonante, que son pocas y están localizadas, en vez de una propiedad que atraviesa cada palabra.

Dos vocabularios, y ya tienes el mismo reparto en casa

Las palabras sinocoreanas son a las propias lo que hídrico es a agua. Alrededor de la mitad del vocabulario coreano viene del chino, y funciona como capa culta encima de la capa nativa, exactamente igual que el latín se sentó encima del castellano heredado.

Un español entiende ese reparto sin que se lo expliquen, y esa intuición vale dinero aquí: sirve para elegir registro. La palabra propia va en la conversación y la sinocoreana en el documento, en la noticia y en el término técnico, igual que se dice hueso al hablar y óseo en un informe.

Tiene un efecto secundario incómodo. Al dejar de enseñarse los caracteres chinos en las escuelas, la capa culta perdió lo que separaba las palabras que suenan igual, y el coreano acabó con muchos más homónimos de los que tenía. El contexto los resuelve, y un extranjero no tiene ese contexto hasta bastante después.

Dos sistemas de numerales, y los dos hacen falta el primer mes

Hay dos sistemas de numerales y los dos hacen falta el primer mes: el nativo y el de origen chino. No se elige entre ellos por gusto ni por registro, se elige por lo que se está contando.

Las horas van con el nativo y los minutos con el sinocoreano, así que decir una hora concreta obliga a usar los dos en la misma frase. La edad, las personas y los objetos van con el nativo; el dinero, las fechas, los teléfonos y los pisos, con el otro.

Es de las pocas cosas de este idioma que hay que memorizar sin entenderlas, y sale barato hacerlo pronto: quince minutos de reparto bien hecho ahorran un año de dudar cada vez que hay una cifra delante.

Por qué el vocabulario es como es

Un alfabeto que esperó cuatro siglos y medio a que lo usaran

El hangul existió casi toda su vida sin ser la escritura oficial de nada, y ese hueco es lo que metió un segundo vocabulario prestado dentro de la lengua.

  1. 1443TerminadoCon un documento que explica el diseño de cada letra
  2. 1446PublicadoY luego ignorado por la gente que se dedicaba a escribir
  3. 1894OficialLa escritura de los documentos de gobierno, tras cuatro siglos y medio de chino clásico
  4. los años setentaLos caracteres chinos salen de la escuelaY se llevan con ellos lo que mantenía separados los homónimos

Las fechas explican los dos vocabularios y explican los homónimos, y ninguna de las dos cosas es un dato sobre el alfabeto.

El registro con el que aprendiste es el que no puedes usar

El verbo va al final y lleva dentro a quién le hablas, que es la misma estructura del japonés y no se parece a nada español. No hay forma neutra: al cerrar la frase se elige nivel, y ese nivel declara la relación.

Quien aprendió con series y canciones tiene la forma llana, que entre desconocidos es maleducada. Quien aprendió en una academia tiene la cortés, que entre amigos suena a formulario. Nadie corrige eso a un extranjero, así que el error se conserva intacto durante años.

La salida es la misma que en japonés y hay que montarla pronto: dos fuentes desde el principio, una de conversación entre iguales y otra de trato con desconocidos, y cada expresión anotada con la etiqueta de dónde salió. Cuesta cinco segundos por palabra y es lo único que separa un registro del otro cuando no se vive allí.

Un diccionario y dos cursos gratis

El diccionario de Naver es gratuito, trae frases de ejemplo reales y audio en cada entrada, que es justo lo que hace falta en una lengua donde la palabra escrita no dice cómo suena. Sustituyó al bilingüe de papel, que daba una traducción y ningún contexto.

Talk To Me In Korean publica lecciones gratuitas desde 2009, con los libros aparte como columna vertebral opcional, y sustituyó al método universitario pensado para un aula. How to Study Korean es gratuito y está escrito en orden, como un curso y no como una consulta, que es la diferencia entre poder empezar y tener que decidir por dónde.

Los seis apartados, y la vuelta que da la ruta

Se entra por hangul en una mañana, y se vuelve a él más tarde: las reglas de sonido de las juntas están en la pronunciación coreana, que para un hispanohablante es el apartado caro y el que no conviene aplazar.

Las partículas y el verbo al final están en la gramática coreana, y las dos capas de vocabulario, con cuándo va cada una, en el vocabulario en coreano.

Elegir nivel en cada frase es los niveles de habla, y lo que piden las universidades, banda por banda, está en el TOPIK.

De los vecinos, el japonés comparte casi entera esta gramática y ninguna de sus letras, así que quien haya hecho uno tiene el orden de la frase resuelto en el otro. El chino es de donde viene la mitad del vocabulario y no se parece en la gramática ni en el sonido. El calendario está en cómo aprender un idioma.

Queda la pregunta que decide si esto continúa después del primer trimestre: si lo que engancha es una gramática regular y paciente o era el vocabulario de las series, porque las dos cosas llevan a rutas distintas. Donde eso se discute con los motivos delante es qué idioma elegir.

Al lado de esto

Por encima de esto