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Aprender inglésidiomas

Doce años de clase, un B2 y una llamada que sigue costando. Qué te regala el español dentro del inglés, qué te cobra caro y por dónde se entra.

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Lo que hay dentro

Seis destrezas, y aquí se llega con dos sin estrenar

El instituto reparte la gramática, la lectura, la escritura y el vocabulario. Las dos que quedan son las que deciden si te entienden a la primera.

El inglés
  • 01VocabularioLa mitad larga ya la tienes en latín
  • 02GramáticaLa parte que el instituto sí dio
  • 03Comprensión oralLa que el doblaje no dio
  • 04ConversaciónSin ensayarla antes en el coche
  • 05LecturaCasi gratis desde el primer mes
  • 06EscrituraSale correcta y suena a documento

El reparto deja fuera la pronunciación, que tiene apartado propio porque no es una séptima destreza: es la condición de dos de estas seis.

Un español escribe obtain, commence y utilise sin esfuerzo, porque las tres palabras son latinas y ya estaban en su idioma antes de que él estudiara ninguna. Luego pide un café en un bar de Bristol y la frase que le sale suena a contrato.

El inglés que se habla es la otra mitad, la corta y germánica, y casi siempre lleva una partícula detrás. Get, take, put y make con partícula son el inglés que se habla, y no se parecen a nada que el español pueda prestar.

De ahí sale una asimetría que ordena los doce apartados de este tema. Por escrito el inglés le sale barato a un hispanohablante desde el primer mes. Por la boca y por el oído le sale más caro que a casi cualquier otro europeo, y por un motivo que no es lingüístico.

La mitad latina viene regalada, y por eso suena a documento

Alicia Bermejo Cifuentes lleva el laboratorio de una empresa de calzado en Elche y redacta en inglés los informes de ensayo desde hace once años. Nunca ha tenido que aprender determination, resistance, evaluate ni procedure: las cuatro estaban ya en el castellano técnico que usaba antes.

El precio escondido de ese regalo es el registro. Quien tiene el vocabulario largo gratis lo usa también donde no toca, y entonces dice obtain donde un nativo dice get, y commence donde dice start. La frase es correcta y llega a la mesa vestida de escritura pública.

El sonido de think tampoco hay que comprarlo: es la zeta de zapato y la ce de cielo. Una página escrita en inglés dedica su primera sección entera a ese sonido; aquí ocupa una línea, y el sitio que deja se va entero a los cinco puntos siguientes.

Los cinco puntos que el español no cubre, con su pareja de palabras

Cada uno se comprueba con dos palabras que en boca española saldrían iguales.

  • sheep y ship. sheep lleva la vocal tensa y ship la relajada, y la diferencia no está en cuánto dura sino en dónde queda la lengua. Alargar las dos deja las dos siendo la misma palabra.
  • very y berry. very lleva los dientes sobre el labio y berry no, y en español no hay ninguna pareja donde eso cambie el significado, porque vaca y baca se dicen igual.
  • rice y rise. La ese de rise es sonora y la de rice no, y ese sonido no existe en español en ninguna posición. Es la diferencia entre arroz y subir, dicha cien veces al día en una oficina.
  • REcord y reCORD. REcord es el sustantivo y reCORD es el verbo, y el acento cambia la categoría igual que en público, publico y publicó. El mecanismo ya lo tienes; lo que falta es la costumbre de que la sílaba átona se coma su vocal.
  • Spain, sport, student. Spain empieza en la ese, sin apoyo delante, y el arreglo consiste en alargar esa ese sola antes de soltar el resto de la palabra. Quien mete la vocal no se oye metiéndola.

Los cinco se arreglan en el mismo sitio y en el mismo plazo. Lo que la boca haga durante el primer semestre es lo que va a seguir haciendo en el año seis, y corregirlo entonces cuesta diez veces más que instalarlo ahora.

Aquí se dobla todo, y la factura la paga el oído

España dobla. El cine, las series y los dibujos llegan doblados desde los años cuarenta, y eso no es una preferencia estética con la que se pueda estar de acuerdo o no: es que alguien de dieciséis años en Lugo ha oído inglés en clase, en las canciones y en ningún otro sitio de su semana.

Portugal subtitula. El inglés medio de un portugués de esa edad no es mejor porque su instituto lo sea, es que su televisión nunca le dio la opción de no oírlo. Esta es la diferencia que ninguna página escrita en inglés puede nombrar, porque desde dentro del inglés no se ve.

La pista original lleva en el mando desde el apagón analógico de 2010: la TDT emite audio dual y las plataformas lo traen de serie. Cambiarla es la decisión más barata de esta página y la que más tarda en dar señales, porque las primeras seis semanas se entiende bastante menos que con el doblaje. Ese bajón es el precio, y no hay una versión del oído que no lo pague.

El certificado

Lo que un B2 ha demostrado, y lo que nadie llegó a mirar

Dos filas se puntuaron con un reloj delante. Una es un no rotundo, y de las otras dos no se ocupó nadie, sin que el papel diga cuál es cuál.

Acreditado por el examen

  1. SíEscribes un texto sobre un tema que no habías vistoEl reloj formaba parte de lo que se puntuabaSí
  2. SíSigues una grabación que no se repiteA velocidad normal y una sola vezSí
  3. NoSostienes una reunión donde tres personas se interrumpenNingún examen ha puntuado nunca una interrupciónNo
  4. Sin comprobarTe sigue un compañero que también aprendió inglésCasi todo el inglés de trabajo es ese par y no lo mide nadieSin comprobar
  5. Sin comprobarEl nivel te sigue describiendo dentro de tres añosNadie reexamina; las instituciones dejan de aceptar el papel viejoSin comprobar

Las dos casillas vacías separan lo que se comprobó y salió mal de lo que nunca se comprobó, y esa diferencia es justo la que el certificado borra.

Tres papeles, y ninguno acredita lo mismo

La EOI expide un certificado oficial de una administración pública y sus tasas quedan lejos de lo que cobra una academia, con el inconveniente de que su convocatoria va pegada al curso académico. Cambridge examina a lo largo del año y su certificado no caduca. Aptis se hace en una sesión y devuelve el resultado en días, que es la razón por la que lo elige quien tiene una fecha de matrícula encima.

Elegir entre los tres depende de para quién es el papel, y eso se decide leyendo lo que pide el destinatario antes que comparando exámenes. Lo que ninguno de los tres mide es la llamada de las nueve y cuarto con tres personas hablando a la vez, que es exactamente donde Alicia Bermejo Cifuentes lleva once años sacando el cuaderno para apuntar antes lo que va a decir.

Las herramientas que solo tienen sentido dentro del inglés

YouGlish busca una palabra dentro de miles de vídeos y la va reproduciendo en bocas distintas, con acentos distintos, dentro de frases reales. Sustituyó a la única grabación que trae una entrada de diccionario, que estaba hecha en un estudio por alguien a quien pagaban por vocalizar. Es gratis y no pide cuenta.

La pista de audio original es la segunda, y la más rara de nombrar, porque no es un programa: es un botón que ya está pagado. Sustituyó al doblaje en el mismo aparato, sin instalar nada.

Lo nuevo desde 2023 es un modelo corrigiendo una redacción contra los descriptores del MCER, que están publicados y son gratuitos. Sustituyó a pagar por cada texto corregido y a esperar una semana por él. El límite hay que decirlo entero: corrige la lengua y no la tarea, así que una redacción impecable que no contesta lo que pedía el enunciado sigue suspendiendo, y el modelo la aprueba.

Doce apartados, y el orden por el que se entra

El orden que sale de esta página no es el del temario de ningún sitio. Empieza por la comprensión oral en inglés, que es el apartado que la escuela española no pudo dar y el que sostiene a los demás.

La pronunciación inglesa va detrás y no delante: la boca copia lo que el oído ya separa, y no puede copiar una diferencia que todavía no distingue. La conversación en inglés es donde eso se comprueba, con alguien enfrente y sin ensayo previo.

El apartado que casi todo el mundo abre primero es el vocabulario en inglés, y es el que menos falta hace a quien ya tiene la mitad latina puesta. Los dos destinos por los que se llega hasta aquí son los exámenes de inglés y el inglés para el trabajo, y conviene abrirlos sabiendo cuál de las seis destrezas va a decidir cada uno.

El calendario de repasos, la inmersión y el asunto de encontrar con quién hablar no cambian por ser inglés, y por eso están una sola vez en cómo aprender un idioma. Si el motivo del papel es el puesto, la destreza vecina es la carrera profesional, y la otra es la comunicación, porque una reunión se pierde por el orden de lo que se dice y no por el tamaño del vocabulario.

Queda la pregunta con la que llega casi todo el que lee esto: con qué nivel se entra en cada apartado, y qué contiene de verdad el escalón siguiente al que ya tienes. Eso está en los niveles de inglés.

Al lado de esto

Por encima de esto