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Aprender persaidiomas

Sin género, sin artículos y sin casos, y el primer mes cuesta igual: el sonido que sostiene una frase persa no aparece nunca en la página.

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Un sintagma nominal

Cuatro palabras, tres juntas, y ninguna de las juntas está en la página

El ezafe es una e corta que ata un sustantivo a lo que lo describe. Se oye perfectamente al hablar y falta por completo al escribir.

Perdida una junta, el sintagma se convierte en una lista de sustantivos sueltos, que es lo que lee en alto quien empieza. Por eso aquí la estructura va antes que el sonido y no después.

Ketab-e bozorg es el libro grande, en ese orden y con el sustantivo delante. Quien viene del español ya coloca así los adjetivos, así que la construcción más característica del persa, la que se lleva media clase en cualquier curso escrito en inglés, aquí se explica enseñando la traducción palabra por palabra y no hace falta nada más.

La cadena sigue igual de reconocible: ketab-e bozorg-e baradar-e man es el libro grande de mi hermano, con las piezas en el mismo sitio en que las pone el castellano. Lo único que se añade es una e corta entre pieza y pieza.

Y esa e es la factura entera del primer mes, porque el ezafe es una e corta que no se escribe. Se oye perfectamente y no está en la página, así que leer persa exige saber la estructura antes que el sonido, cuando en cualquier alfabeto es al revés.

La gramática es tan ordenada como dicen

No hay género, ni artículos, ni casos. No hay concordancia de adjetivo, los verbos son casi todos regulares y los que no lo son son pocos y se aprenden en una tarde. Es de las gramáticas más limpias que hay, y eso no es publicidad de curso: es comprobable en la primera semana.

Para un hispanohablante casi todo eso son casillas que se caen y no casillas nuevas. El sujeto se puede omitir, igual que en español, porque el verbo ya dice quién; y el orden de la frase, con el verbo al final, es lo único que hay que instalar de cero.

De ahí sale una recomendación concreta para este lector: la gramática persa no merece más de un mes de atención, y el resto del primer año se va entero en el alfabeto, en el ezafe y en la distancia entre el libro y la calle.

El alfabeto es prestado y le queda como la ropa prestada

La escritura viene del árabe y el persa no es una lengua semítica, así que el sistema encaja regular. Las vocales cortas no se escriben, igual que allí, y aquí la razón que lo hacía funcionar, el sistema de raíces y patrones, no existe.

El resultado es que una palabra persa que no se conoce se puede leer menos aún que una árabe, porque no hay ningún patrón del que deducir las vocales que faltan. Se aprende de oído y por reconocimiento, y quien intenta deletrear se queda parado.

Hay cuatro letras que el árabe no tiene y que el persa añadió para sus propios sonidos, y a cambio hay varias letras árabes distintas que en persa suenan exactamente igual. Eso convierte la ortografía en una cuestión de memoria de palabra entera, como en inglés y por motivos opuestos.

El libro y la calle son dos registros, y la conversión es regular

El persa escrito y el persa de Teherán no son el mismo idioma en la boca, y la diferencia no es de vocabulario sino de un puñado de conversiones que se aplican siempre. Esa es la buena noticia que casi ningún curso da a tiempo.

Nan se dice nun y Tehran se dice Tehrun: la a larga se cierra en u delante de m y de n. Miravam se dice miram en la calle, y ese acortamiento vale para casi todos los verbos corrientes. El verbo ser se pega al final de la palabra anterior, y la partícula ra se queda en ro o en una o suelta.

Aprender tres de las cuatro no da tres cuartos de la conversación. El habla corriente las aplica todas a la vez y no avisa de ninguna, así que hasta que las cuatro son automáticas no se entiende una frase entera.

Los sonidos, y la mitad que el español ya trae

La jota de jamón está aquí otra vez, y la vibrante también. Entre las dos cubren buena parte de lo que un curso escrito en inglés presenta como el problema del persa.

Lo que no viene puesto es la q, que se hace más atrás que la jota y con vibración, y la distinción entre vocales largas y breves, que en español no marca nada y aquí separa palabras. Es una cuenta corta comparada con la del árabe.

Del escrito al hablado

Cuatro reglas convierten la lengua del libro en la lengua de la sala

La distancia entre el persa escrito y el habla de Teherán es un juego de conversiones regulares y no un segundo vocabulario, que es la noticia útil que casi ningún curso da pronto.

El habla de Teherán
  • La a larga se cierra en uDelante de eme y de ene. nan es nun, y Tehran es Tehrun
  • El verbo ser se pegaSe contrae al final de la palabra que tiene delante
  • Los verbos se acortanmiravam queda en miram, y el patrón vale para los verbos corrientes
  • ra se encogeQueda en ro detrás de vocal, y en una o suelta detrás de consonante

Una tarde para aprenderlas, y meses de escucha hasta que dejan de calcularse

Aprenderse tres de las cuatro no da tres cuartos de una conversación. El habla corriente las aplica todas a la vez y no anuncia ninguna.

La cortesía es un ritual con guion, y aquí no se llega tan perdido

El taarof es un intercambio de ofrecimientos y rechazos con reglas, no una forma de hablar más educada. Un taxista dice que no cobra, y hay que insistir tres veces antes de pagar; una invitación se declina dos veces antes de aceptarse.

Un español llega a esto mejor equipado que casi nadie, porque el reparto de la cuenta y el pasar primero por una puerta funcionan aquí con la misma mecánica de ofrecer y rehusar. Lo que hay que aprender no es la actitud, es el guion: cuántas veces y con qué frases.

Merece un sitio propio en el cuaderno desde el primer mes, con las fórmulas apuntadas literalmente, porque son pocas, se repiten siempre y son lo primero que oye alguien que llega.

Un diccionario con las vocales puestas y una máquina que las supone

Wiktionary es gratuito y sus entradas persas traen una transcripción con las vocales cortas dentro, que es exactamente el dato que la escritura no da. Sustituyó al diccionario bilingüe, que daba el significado y dejaba el sonido al azar.

Desde 2023 un modelo pone las vocales cortas sobre un texto y lo lee en alto, cosa que antes solo podía hacer un profesor; se equivoca lo bastante como para comprobarlo, y se equivoca justo donde el texto era ambiguo. Chai and Conversation publica sus primeros episodios gratis desde 2011 y vende el curso estructurado, y sustituyó a los métodos que enseñaban solo el registro escrito y dejaban al alumno mudo en la calle.

Los seis apartados, y por dónde se entra

Se entra por la escritura persa, con las cuatro letras propias y las que suenan igual, y por la pronunciación persa, que para este lector es corta porque la mitad ya está.

El ezafe, el orden de la frase y los verbos están en la gramática persa, que es la parte que se despacha rápido. Las cuatro conversiones de arriba, con sus casos raros, están en escrito y hablado, y ese es el apartado que decide si esto sirve para hablar con alguien.

El vocabulario, con la capa árabe que el español también recibió, está en el vocabulario en persa, y oír las cuatro conversiones aplicadas a la vez es la comprensión oral en persa.

De los vecinos, el árabe comparte la escritura y ninguna de las dificultades gramaticales, cosa que sorprende a casi todo el mundo que empieza. El hindi comparte con el persa buena parte de su vocabulario culto y es la otra punta de la misma zona. El calendario está en cómo aprender un idioma.

Queda la pregunta que decide qué se hace después del primer trimestre, y no es de dificultad: si lo que se quiere es esta lengua o era la escritura, porque la escritura lleva también al árabe y al urdu y la lengua no lleva a ninguno de los dos. Donde eso se piensa con los motivos delante es qué idioma elegir.

Al lado de esto

Por encima de esto