Faragiri

Aprender francésidiomas

El género y la conjugación te salen gratis, y el sonido se paga aparte. Los falsos amigos idénticos, las dos vocales que faltan y por dónde empezar.

6Secciones
7Min de lectura
2Profundidad

El cruce

Cinco reglas entre la frase escrita y la frase oída

Cada tabla del puente convierte escritura en sonido, y ninguna de las cinco se puede recorrer al revés para convertir sonido en escritura.

Lo que hay en la páginaDonde un español reconoce miles de palabras sin haberlas estudiado
  1. 01Finales mudosparle, parles y parlent son un solo sonido
  2. 02ElisiónLa vocal de la palabra corta se cae, y el hueco se cae con ella
  3. 03LiaisonUna consonante final muda vuelve y se pega a la palabra siguiente
  4. 04Vocales nasalesan, on e in son vocales enteras, no una vocal con una ene detrás
  5. 05La u que no es una utu y tout se separan ahí, y en español serían la misma
Lo que llega al oídoUna sola tirada de sonido, con las juntas en otro sitio

El puente tiene un solo sentido. Todas estas reglas dicen cómo suena algo que estás viendo, y ninguna dice cómo se escribe algo que solo has oído, que es el motivo de que el dictado siga costando en el año tres.

El francés se lee desde el primer día y no se oye hasta mucho después. Un español abre un periódico francés en una sala de espera y saca el sentido de casi todo el artículo sin haber estudiado nada, y esa misma tarde pide una habitación en Perpiñán y tiene que repetirla dos veces.

La distancia entre esas dos escenas es el tema entero. El francés escribe lo que dejó de decir hace siglos y lo conserva en la página, así que la escritura es un regalo para quien viene del español y el sonido es una factura aparte.

El francés es la segunda lengua extranjera del instituto español, así que casi nadie llega aquí de cero por mucho que lo crea. Lo normal son dos o tres cursos dados y dados por perdidos, con las conjugaciones bastante más cerca de lo que esa persona calcula.

Lo que el español ya pagó, y una página inglesa cobra entero

El género es la partida grande. Un curso escrito en inglés dedica semanas a explicar que una mesa pueda ser femenina; aquí eso no es una idea nueva, es la misma idea con otro reparto, y el trabajo se reduce a memorizar en qué casos los dos idiomas no coinciden.

Detrás vienen la concordancia del adjetivo, el adjetivo colocado detrás del sustantivo, un verbo con seis personas y un subjuntivo que existe y se usa. Las cuatro cosas juntas son media asignatura para un angloparlante y son el martes de cualquiera que hable español.

Hay una excepción que conviene marcar pronto porque produce errores desde la primera semana: el francés no puede quitar el pronombre sujeto. El español dice llegó tarde y el francés necesita el il o el elle delante, siempre, incluso donde en español sonaría redundante.

El atasco es leerlo en alto como si fuera español

La ortografía española promete que las letras se pronuncian. Esa promesa es tan fiable que se convierte en un reflejo, y el reflejo se aplica solo la primera vez que hay una palabra francesa delante.

Entonces sale beaucoup con las tres vocales del final marcadas, y sale les amis con las dos palabras separadas y la ese muda. Parle, parles y parlent suenan igual, y esas terminaciones dichas en alto delatan la lectura en la primera frase. Lo que oye un francés no es un acento raro, es una palabra que no existe. Les amis se dice lezamí, con la ese resucitada, pegada a la palabra siguiente y con el acento al final del bloque.

La forma de salir de ahí no es estudiar más gramática, y es la parte que a un español le cuesta aceptar precisamente porque la gramática le sale barata. Es dejar de leer en voz alta lo escrito durante un tiempo y trabajar al revés: oír una frase corta, repetirla sin verla, y solo después mirar cómo se escribía.

Las dos herramientas gratuitas para eso salen de la radio y la televisión públicas francesas, y en 2026 siguen abiertas y sin cuenta. RFI publica a diario su Journal en français facile con la transcripción al lado, y sustituyó al lector graduado, esta vez para el oído en vez de para el ojo. TV5MONDE mantiene Apprendre le français con los vídeos ordenados por nivel y con ejercicios encima de cada uno, y sustituyó a la cinta del laboratorio de idiomas y al audio que venía con el manual.

Los falsos amigos que salen caros, porque son la misma palabra

Con el inglés los falsos amigos se parecen. Con el francés son idénticos, así que no hay ninguna señal que avise, y por eso esta lista corta vale más que doscientas palabras nuevas.

  • salir. Salir en francés es ensuciar, y se conjuga igual que el español. Décidme dónde queréis cenar y no digáis je vais salir la nappe si lo que hay que decir es que váis a salir.
  • entendre. Entendre es oír, y comprendre es entender. Je t'entends dice que te llega la voz, no que se te siga el argumento, y esa confusión deshace una llamada entera.
  • rester. Rester es quedarse, y no restar. Il reste deux jours dice que quedan dos días, cosa que un español lee como una operación aritmética la primera vez.
  • quitter. Quitter es abandonar un sitio o a una persona, no quitar una cosa de encima de otra. La frase que sale sin querer es bastante más grave que la que se pretendía.
  • large. Large es ancho, no largo. Une table large y une table longue son dos mesas distintas y las dos caben por la puerta de manera diferente.

El papel

Seis peldaños, dos diplomas, y ninguno de los dos caduca

El DELF y el DALF los expide el ministerio francés de educación y valen de por vida, que es lo que los separa de cualquier prueba que se hace para una fecha.

  1. 06C2Nada queda fuera, los chistes incluidosDALF
  2. 05C1Seguir una clase y discutir dentro de ellaDALF
  3. 04B2Lo que suele pedir una universidad francesaDELF
  4. 03B1Apañarte con casi todo lo de una estanciaDELF
  5. 02A2Resolver lo que trae una semana normalDELF
  6. 01A1Presentarte y comprar un billeteDELF

El peldaño describe lo que se sabe hacer, así que no hay forma de subir a uno pagando un curso: el examen es lo único que coloca. El TCF y el TEF miden la misma escala y sus resultados sí caducan.

Dos vocales que no tienes, y una erre que está en otro sitio

El francés tiene vocales redondeadas delanteras y el español no tiene ninguna. Tu lleva la u francesa y tout la u española, y son dos palabras distintas que a un oído español le llegan como la misma. La primera se hace poniendo la lengua donde va la i y los labios donde van los de la u, las dos cosas a la vez.

La segunda de la pareja es la de deux, con la lengua en la e y los labios redondeados. Con esas dos y con las nasales está casi todo el inventario que falta.

La erre es un caso aparte y es el único sitio donde el español estorba en vez de ayudar. La vibrante de perro es un sonido hecho con la punta de la lengua contra los dientes, y la erre francesa se hace atrás, en el mismo punto que la jota de jamón pero con la garganta puesta. Quien traslada la erre española a París suena a otra cosa, no a extranjero neutro.

Los títulos no caducan, y eso cambia la cuenta entera

El DELF y el DALF los expide el ministerio francés de educación y valen de por vida. En España se examinan en la escuela oficial de idiomas y en el Institut français, y se paga una vez por nivel.

Esa propiedad cambia la decisión de fondo. Un examen que caduca se prepara para una fecha y se olvida después del sobre; un diploma que no caduca conviene sacarlo en el nivel en que ya estás, aunque sea bajo, porque queda puesto y el siguiente se monta encima.

Para quien vive cerca de la frontera o trabaja para el otro lado, con Toulouse, Andorra y el valle del Ródano a la distancia a la que están, esto es la diferencia entre un papel y un trámite repetido. El Bachibac resuelve lo mismo por otra vía y desde mucho antes: es un bachillerato con parte del temario en francés que se cursa en institutos españoles concertados con Francia, y quien lo termina sale con los dos títulos de bachillerato y sin haberse examinado nunca de idioma por separado.

Los seis apartados, y el orden que sale de esta página

El orden aquí no es el habitual, porque lo habitual es empezar por lo barato. La pronunciación francesa va primero, con las nasales, los finales mudos y la liaison, precisamente porque es lo único que no viene regalado.

La comprensión oral en francés va pegada a ella y no después de un año, porque el desfase entre lo escrito y lo hablado no se cierra leyendo. La gramática francesa se puede llevar en paralelo y a velocidad alta, que es la ventaja concreta de venir del español.

Los falsos amigos de arriba son cinco de una lista larga, y esa lista, con las palabras que el español ya tiene puestas con otra ropa, está en el vocabulario en francés. El tú y el vous, que es el mismo eje del tú y el usted con las fronteras corridas de sitio, está en la conversación en francés. Y los seis niveles, con lo que exige cada uno, en DELF y DALF.

De los idiomas vecinos, el italiano es la comparación útil: se lee igual de fácil y además se oye, así que sirve para medir cuánto de lo difícil del francés es el francés y cuánto es el método. Con el inglés pasa lo contrario que aquí, porque allí lo que se regala es el vocabulario largo y lo que se cobra es el ritmo. El calendario de repasos y la hora de práctica no cambian por ser francés lo que se estudia, y están en cómo aprender un idioma.

Queda una pregunta que aparece hacia el mes cuatro, cuando ya se lee el periódico y todavía no se entiende el parte meteorológico: por qué el francés hablado y el francés escrito parecen dos idiomas distintos, y qué se hace exactamente con esa distancia. Eso lo contesta el apartado de escucha.

Al lado de esto

Por encima de esto