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Aprender polacoidiomas

El acento cae donde ya lo pones y no hay artículos. Lo que cuesta son tres series de sonidos que oyes como uno y unos numerales que son gramática.

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Contando lo que de verdad cambia

Tres nombres, cinco juegos de terminaciones

El género polaco no es una distinción aplicada dos veces. En singular se parte según si la cosa está viva, y en plural según si hay un hombre en el grupo.

El género, visto por las terminaciones

  • MasculinoQue son dos categorías y no una
    • VivoLleva un acusativo distinto del de debajo
    • No vivoLa distinción que se salta durante un año quien no la tiene en su idioma
  • FemeninoUn juego, y el más regular de los tres nombres
  • NeutroUn juego, y el grupo de sustantivos más pequeño
  • En plural, ninguno de los anterioresLos tres se funden y se traza otra raya
    • Cualquier grupo con un hombre dentroTerminaciones propias, en el sustantivo, el adjetivo, el numeral y el verbo
    • Todo lo demásMujeres, niños, mesas e ideas, todo junto

Por esto una frase sobre cuatro hombres y otra sobre cuatro mujeres se diferencian en el número, en el adjetivo y en el verbo, y no en una sola palabra.

El acento cae en la penúltima sílaba, igual que en la mayoría del español, y se cumple casi sin excepciones. Es la primera de las tres cosas que este idioma regala a quien llega desde el castellano, y conviene saberlas antes de mirar la fama que tiene.

Las otras dos son que no hay artículos, ni el ni un, con lo cual desaparece una casilla entera; y que el aspecto, esa distinción que en cualquier página escrita en inglés ocupa una sección larga, aquí se explica diciendo canté contra cantaba y siguiendo adelante.

Lo que el polaco cobra no está donde parece. No son los grupos de consonantes que asustan al leer, que se resuelven en un mes: son tres series de sonidos que un oído español recibe como uno solo, y unos numerales que se comportan como gramática y se archivan como vocabulario.

Tres series de sibilantes donde el español tiene una

Hay tres series de sibilantes donde el español tiene una. La primera se hace con la punta de la lengua adelante, la segunda con la lengua doblada hacia atrás y la tercera con el cuerpo de la lengua contra el paladar, y las tres se transcriben con letras que a un lector de aquí le parecen adornos de la misma cosa.

Un español está peor equipado que casi nadie para esto, porque el castellano usa una sola s y la usa igual en todas las posiciones. La parte de España que además distingue la zeta gana una casilla y no las otras dos.

El ejercicio es el de siempre y el orden importa: primero oír pares y marcar cuál se ha oído, con la hoja delante y sin producir nada, y solo después intentar decirlos. Producir antes de distinguir fija el error, y aquí el error no es de acento: cambia la palabra.

Las nasales y los grupos que asustan sin motivo

Las dos vocales nasales, la a y la e con el rabito debajo, son la otra deuda del sonido, y son las mismas que hay que comprar para el portugués: el aire sale a la vez por la nariz y por la boca, cosa que el español no hace en ninguna palabra. Quien haya pasado por el portugués las tiene ya.

Los grupos de consonantes, en cambio, son fama inmerecida. Szczęście parece imposible y son dos de las series de arriba pegadas, así que quien resuelve las series resuelve la palabra; el problema nunca fue la cantidad de letras. Y a cambio la ortografía es fiable: cada letra y cada dígrafo tienen su valor, con lo que leer en alto es previsible desde la primera semana, como en español.

Una nota de método que ahorra meses: las series y las nasales se trabajan con palabras cortas y comunes, no con trabalenguas. La palabra difícil de la clase divierte y no instala nada, porque no vuelve a aparecer.

Los casos se memorizan y los numerales no avisan

Los siete casos se aprenden con su preposición al lado, en pareja, porque así es como se usan y porque una tabla suelta no dice cuál pide cada cual. Para quien ya declina yo, me, mí y marca el objeto con la a personal, la idea no es nueva: es una tabla más grande.

Los numerales son la trampa, y casi todos los cursos los archivan como vocabulario. Un grupo con un hombre dentro lleva sus propias terminaciones, y esas terminaciones alcanzan al número, al adjetivo, al sustantivo y al verbo, así que una frase sobre cuatro hombres y otra sobre cuatro mujeres no se diferencian en una palabra sino en cuatro.

Ese reparto es el que hace que el polaco tenga cinco juegos de terminaciones y no tres, y merece verse temprano: se aprende en una tarde y, aprendido tarde, deja mal frases corrientes durante años.

Orden, y sin fechas encima

Qué va antes que qué, y dónde encajan de verdad los numerales

El orden solo se discute en un punto: los numerales parecen vocabulario y pertenecen a los casos, y dejarlos para el final es lo que hace fallar frases corrientes muy tarde.

  1. Las tres series de sibilantesOír primero y producir después. Son hábitos, y fraguan deprisa01
  2. 02Los casos con su preposiciónAprendidos en pareja, porque así es como se usan
  3. El aspecto, en cada verbo desde el principioNo hay forma neutra con la que aplazarlo03
  4. 04Los numeralesUn tema de casos disfrazado, y el que casi todos los cursos archivan en contar
  5. Frases enteras, repetidas hasta la velocidadLo único que rompe el atasco, y no es conocimiento05

Sin fechas, a propósito. El último punto no es una etapa que empiece cuando terminan las otras: es en lo que consiste el segundo año.

El atasco es la velocidad, no lo que se sabe

Quien lleva un año de polaco sabe la tabla, reconoce los casos al leer y no puede pedir dos billetes en la estación de Cracovia sin pararse a calcular. Ese es el atasco propio de este idioma y no se parece al de ningún otro de esta lista.

El motivo es aritmético. Para decir una frase corriente hay que resolver el género, el caso, el aspecto y la terminación del adjetivo antes de abrir la boca, y cada una de esas decisiones es rápida por separado y lenta en cadena.

La salida no es estudiar más gramática, porque la gramática ya está. Es repetir frases enteras hasta que salgan sin montarlas: veinte fórmulas completas, dichas a velocidad, hacen más por el segundo año que otro capítulo de declinaciones.

Hay una comprobación que sirve para saber si el atasco es de velocidad o de conocimiento, y cuesta un minuto. Escribir la frase que no salió y mirar si sale bien escrita: si sale, el problema es el tiempo de montarla y la solución es repetición; si no sale, falta una tabla y entonces sí toca volver a la gramática.

Un diccionario nacional, una tabla por palabra y un mazo

El diccionario de PWN es gratuito en línea y zanja si una forma existe y a qué registro pertenece, que en una lengua con siete casos es la consulta que más se repite. Sustituyó a los tomos impresos en los que se sigue publicando.

Wiktionary es gratuito y da la declinación o la conjugación completas en una sola pantalla, que antes exigía una gramática, un diccionario y el trabajo de casarlos. Anki sostiene esto a lo largo del tiempo y aquí tiene una condición propia: la tarjeta lleva el sustantivo dentro de una frase con su preposición, porque una lista de sustantivos en nominativo es una lista de palabras que todavía no se pueden usar. Es gratis en ordenador y en Android y de compra única en iOS.

Los seis apartados, y por dónde entra alguien que viene del español

Se entra por la pronunciación polaca, con las tres series y con las vocales nasales, porque es lo único que no admite aplazamiento y lo que decide si a uno le entienden.

Los siete casos con sus preposiciones, y los numerales donde de verdad les toca, están en los siete casos, y el resto del sistema, con el aspecto en todos los verbos desde el principio, en la gramática polaca.

Las fórmulas repetidas a velocidad, que es lo que rompe el atasco, están en la conversación en polaco. Oír esas tres series a velocidad de conversación es la comprensión oral en polaco, y las raíces con sus prefijos, que es la forma barata de crecer, están en el vocabulario en polaco.

De los vecinos, el ruso comparte el aspecto y los casos, con seis en lugar de siete, y cobra en un sitio donde el polaco no cobra: el acento, que allí se mueve y aquí no. El alemán comparte el problema de las terminaciones y ninguna de las sibilantes. El calendario está en cómo aprender un idioma.

Queda la pregunta que decide el tercer año y que aquí tiene una respuesta poco intuitiva: si el segundo idioma eslavo sale casi gratis. Los dos se pisan justo donde se parecen, que es el mismo aviso que vale para el italiano y el portugués, y donde eso se discute es en los estancamientos.

Al lado de esto

Por encima de esto