Azúcar, naranja y ajedrez llegaron del sánscrito, por la carretera del persa y del árabe, y son tres palabras que un español usa sin sospechar de dónde vienen. La lista sigue con arroz, con jaque y con laca, y sirve para lo mismo que servía el artículo al del árabe: para no empezar creyendo que aquí no hay nada conocido.
Lo conocido se acaba en el vocabulario. La frase hindi está montada del revés y el sistema de consonantes tiene cuatro casillas donde el español tiene una, y esas dos cosas son la factura entera.
Del revés quiere decir algo concreto y se aprende en una tarde: el verbo va al final y las posposiciones van detrás, así que a la mesa no es a la mesa sino la mesa a. Con eso montado, la gramática hindi es bastante más ordenada de lo que aparenta.
Cuatro consonantes donde el español tiene una
त, थ, ट y ठ son cuatro consonantes donde el español tiene una. Se separan por dos cosas que el castellano no usa nunca para distinguir palabras: si sale aire detrás de la consonante y si la lengua toca los dientes o se dobla hacia el paladar.
Un angloparlante llega con media herramienta, porque su te inicial ya sale aspirada aunque él no lo sepa. Un hispanohablante llega sin ninguna: la te de tarde española es la misma en todas las posiciones y no se ha usado nunca para nada. Esta es la partida cara del hindi para este lector y conviene decirlo antes de que alguien elija el idioma pensando en la gramática.
El ejercicio útil es el mismo que sirve en coreano y por el mismo motivo. Primero oír y marcar, con la hoja delante y sin producir nada, hasta acertar de forma estable; producir antes de distinguir instala el error y luego cuesta el triple.
En pasado y con objeto, el sujeto se sale de la frase
El hindi mantiene el verbo concordando con el sujeto, igual que el español, hasta que la oración es a la vez pasada y transitiva. Entonces el sujeto lleva ne y sale de la concordancia, y el verbo pasa a concordar con el objeto.
Para un español eso no es tan ajeno como parece, y la comparación que lo abrevia es el participio: la carta está escrita concuerda con la carta y no con quien la escribió. La diferencia es que aquí no es una construcción especial sino la forma normal de contar cualquier cosa que pasó.
El género aparece en el verbo, no solo en el adjetivo, así que la terminación cambia según quién o qué esté concordando en ese momento. Un hispanohablante tiene la idea puesta desde siempre y solo tiene que moverla de sitio.
Hay un segundo desenlace que casi ningún curso enseña y que se queda mal durante años: cuando el objeto lleva la marca ko, el verbo no concuerda con nadie y se va a una forma por defecto. Quien aprende solo la primera mitad de la regla dice bien las frases fáciles y mal todas las demás.
El trato tiene tres escalones donde el español tiene dos, y ahí la ventaja vuelve. Tu es de mucha confianza o de arriba abajo, tum es el trato normal entre iguales y aap es el respetuoso, así que a quien ya reparte tú y usted solo le hace falta partir el primero en dos. Lo que sí cambia es que aquí el escalón se ve en la terminación del verbo y no en un pronombre que se pueda callar.
El mismo idioma con dos nombres, y lo que eso significa al elegir material
La mitad de la gente que aparece en este tema ya lo entiende y lo llama urdu. Hablando, el hindi y el urdu corrientes son la misma lengua: cambia la escritura y cambia de dónde se saca el vocabulario culto, del sánscrito en un caso y del persa y el árabe en el otro.
Eso tiene una consecuencia práctica para quien empieza en España, donde hay más gente de Pakistán y de la India que material didáctico: la lengua que se oye en el barrio y la que enseña el curso pueden llevar dos nombres distintos y ser la misma cosa hasta que el registro sube.
Distancia del habla corriente
A qué distancia está tu material de como habla la gente
Quien empieza suele hacerlo dos anillos más afuera sin que nadie se lo diga, porque el material impreso queda más lejos de la calle que el material de pantalla.
- Urdu literarioEl vocabulario persa y árabe, en una escritura que este curso no ha enseñado
- Hindi de telediarioPalabras de origen sánscrito elegidas precisamente por no ser las persas
- Hindi de periódicoFormal, y más cerca del telediario que de la conversación
- Diálogo de cineDe donde sale el oído de casi todo el mundo, y el anillo más cercano que hay grabado
Los anillos miden distancia del habla corriente y no dificultad ni calidad. Dos personas usando el anillo de fuera y el de dentro se entienden perfectamente.
La escritura es honrada, con una regla que no está escrita
El devanagari se lee como se escribe casi siempre, cada signo tiene su valor y las vocales se marcan alrededor de la consonante. Para quien viene de una ortografía fiable como la española, eso es terreno conocido y se despacha en dos semanas.
La excepción es una y hay que saberla el primer día porque no está escrita en ninguna parte: la a corta final de muchas palabras no se pronuncia. Lo que la página dice como Rama la boca dice Ram, y quien pronuncia todas las vocales escritas suena a manual de hace cien años.
El material que se compra suele estar dos anillos por fuera de eso, y no lo avisa. Un manual escrito para universidad enseña el registro del periódico, que en cualquier idioma queda lejos de la conversación y aquí queda más, porque el vocabulario culto viene de otra lengua y no de la misma. Antes de concluir que el hindi no avanza, conviene mirar si lo que se está estudiando es el anillo del periódico y lo que se quiere entender es el del cine.
Un diccionario, un teclado y una máquina que lee en alto
Shabdkosh es gratuito y busca desde la transcripción latina hacia el devanagari, así que se puede consultar una palabra antes de saber escribirla. Sustituyó al diccionario bilingüe de papel, que exigía deletrear en una escritura que uno estaba aprendiendo.
Los teclados de transliteración, Gboard entre ellos, son gratuitos y son la forma en que casi todo el mundo escribe hindi en el teléfono; sustituyeron a la distribución InScript, pensada para mecanógrafos y no para quien aprende. Y desde 2023 un modelo lee un texto en alto y marca dónde cae la a que no se pronuncia, cosa que antes solo hacía una persona, con el límite conocido: se equivoca con seguridad y sin avisar.
Los seis apartados, y por dónde se entra
La escritura, con las vocales alrededor de la consonante, es devanagari, y son dos semanas. Lo que decide el año es la pronunciación hindi, con las cuatro casillas de consonante, y no conviene aplazarlo por muy tentador que sea empezar por la gramática.
El orden de la frase, las posposiciones y la concordancia de arriba están en la gramática hindi. Las capas de vocabulario, la sánscrita y la persa, con lo que ya trae puesto el español, están en el vocabulario en hindi.
Oír el cine, que es de donde casi todo el mundo saca su oído, es la comprensión oral en hindi, y montar una frase con el verbo al final sin pensarla dos veces es la conversación en hindi.
De los vecinos, el persa es de donde vino la mitad del vocabulario culto de este idioma y tiene una gramática mucho más sencilla, así que sirve de entrada barata a la misma zona. El árabe es la otra fuente, y es la que además explica por qué azúcar y naranja llegaron al castellano. El calendario está en cómo aprender un idioma.
Queda la pregunta que decide hacia dónde se camina y que conviene hacerse pronto porque cambia el material: hacia qué literatura, la que se escribe en devanagari o la que se escribe en el otro alfabeto. Donde eso se piensa con los motivos delante es qué idioma elegir.