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Aprender árabeidiomas

Aceite, alcalde y azúcar traen el artículo y la raíz dentro. Cómo se aprende por raíces, por qué no se puede leer lo que no se conoce y qué variedad elegir.

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Una raíz

Tres consonantes, y las palabras en las que los patrones las vierten

La raíz lleva la idea y el patrón lleva la gramática, así que el vocabulario se genera en vez de coleccionarse. Esta es una raíz de varios miles.

  • Patrones verbalesLas vocales de entre las consonantes deciden el tiempo y la voz
    • kataba, escribió
    • kutiba, fue escrito
  • El sitiomaf'al fabrica el lugar donde ocurre la raíz
    • maktab, oficina
    • maktaba, biblioteca
k t b
  • El que lo haceUn patrón fijo que convierte cualquier raíz en quien la ejecuta
    • katib, escribiente
  • La cosa mismaSustantivos y participios sacados de las mismas tres letras
    • kitab, libro
    • maktub, escrito

Aprender el patrón una vez lo aplica a cientos de raíces. Aprender las palabras de una en una no se aplica a ninguna otra cosa.

Aceite viene de az-zayt, con el artículo al pegado delante. Lo mismo pasa en almohada, en alcalde, en aduana, en alfombra y en varios miles de palabras más: quien habla español lleva encima el artículo determinado árabe desde que aprendió a hablar, soldado a los sustantivos y sin saberlo.

Eso no es una curiosidad de sobremesa, es la puerta más barata que hay a esta lengua. El al se separa de la palabra, la palabra se queda en tres consonantes, y esas tres consonantes son la unidad con la que se aprende árabe.

El árabe reparte la dificultad de una manera que ningún idioma europeo prepara: el vocabulario se genera solo, y la lectura, que en cualquier alfabeto es lo primero que se resuelve, aquí no se resuelve nunca del todo.

El artículo que llevas pegado señala dónde está la raíz

Alcalde sale de al-qadi, el juez. Azúcar viene de as-sukkar, con la ele asimilada a la ese, que es una regla viva del árabe de hoy: delante de ciertas consonantes el artículo pierde su ele y dobla la consonante siguiente. Un español ya pronuncia esa asimilación todos los días sin haberla estudiado.

Ojalá es la más citada y la más útil, porque lleva dentro una oración entera y no una palabra. Quitando el artículo de estas palabras queda el material de trabajo: q-d-y, s-k-r, z-y-t. Tres consonantes, y a partir de ahí el idioma construye.

La raíz da la familia entera y los patrones la reparten

La raíz k-t-b da kataba, kitab, maktab y maktaba: escribió, libro, oficina y biblioteca. Las tres consonantes llevan la idea, y las vocales que se meten entre ellas, más los prefijos y sufijos fijos, llevan la gramática.

Ese sistema no tiene equivalente en español, y sin embargo se explica en una frase a alguien que ya distingue agua de hídrico o hueso de óseo: hay una idea debajo y varias formas encima. La diferencia es que aquí las formas son regulares y se aplican a cualquier raíz, así que aprender un patrón no da una palabra, da cientos.

La consecuencia práctica cambia el método entero. El vocabulario no se colecciona, se genera, y la lista de la semana no son veinte palabras sueltas sino cuatro raíces con sus patrones. Un diccionario árabe serio se ordena por raíz y no por primera letra, precisamente por esto.

Las vocales cortas no se escriben, y ahí está la trampa

Las vocales cortas no se escriben. Lo que hay en la página son las consonantes y las vocales largas, y el resto lo pone quien lee, deduciéndolo del patrón que la frase necesita.

El precio de eso es exacto y hay que decirlo el primer día: una palabra que no se conoce no se puede leer. En español, en ruso o en griego se puede pronunciar una palabra desconocida y luego preguntar qué significa; aquí no, porque para saber cómo suena hay que saber ya qué es.

De ahí sale la única recomendación de método que es propia de este idioma: hay que aprender la palabra por el oído y por el patrón antes que por la página, y el orden inverso, que es el que usa casi todo el material impreso, deja a quien estudia leyendo en voz alta cosas que no existen.

Los sonidos que ya haces, y los cuatro que no

La jota de jamón es la خ árabe, y esa consonante, que un angloparlante no consigue producir en meses, aquí viene puesta. La ere vibrante también, y la ث del árabe es la zeta de zapato, que en el español de España existe y en el de América no.

Lo que no viene puesto son las guturales de verdad, la ع y la ح, que se hacen más abajo de donde el español hace ningún sonido, y las enfáticas, ص ط ض, que son consonantes con la lengua aplastada contra el paladar y que cambian el color de las vocales de al lado.

La cuenta final es buena: de la lista larga de sonidos difíciles del árabe, un español llega con la mitad resuelta y con cuatro por comprar. Un inglés llega con todo por comprar menos la ese.

Leer una palabra sin vocales encima

Cuatro deducciones, y no se puede saltar ninguna

Quien lee con soltura las hace antes de que el ojo avance. Quien se queda en el primer escalón tiene una fila de consonantes y varias palabras posibles.

  1. 01Ver las consonantesLo único impreso de verdad, más las vocales largas
  2. 02Reducirla a una raízTres letras casi siempre, y el resto es andamio
  3. 03Reconocer el patrónLo decide lo que la frase necesita que esa palabra esté haciendo
  4. 04Leer las vocalesLas trae el patrón, así que nunca estuvieron realmente ausentes

Por esto una palabra desconocida no se puede pronunciar primero y preguntar después, que es lo único que cualquier alfabeto permite y este no.

Son dos idiomas, y el curso que se vende enseña el que no se habla

El árabe estándar no es la lengua materna de nadie. Es la lengua del telediario, del periódico, del contrato y del discurso, y se aprende en la escuela en todos los países árabes, igual que se aprende una asignatura.

En la calle se habla el dialecto del sitio, y el egipcio, el marroquí y el del Golfo se separan bastante más de lo que se separan el portugués y el español. Casi todo el material que se vende, y casi toda la clase de universidad, enseña el estándar.

La decisión honesta depende del motivo. Quien quiere leer, estudiar o trabajar con documentos necesita el estándar. Quien tiene vecinos, familia política o clientes en Nador o en Tánger necesita el marroquí, y aprender estándar durante dos años no le va a servir para saludar. En España lo segundo es más frecuente que lo primero, y casi ningún curso lo tiene en cuenta.

Un diccionario por raíz, uno gratis y una máquina que adivina

El Hans Wehr es el diccionario ordenado por raíz, en papel y de pago, y sustituyó a buscar por primera letra, que en este idioma es buscar donde la palabra no está. Almaany es gratuito, funciona en el navegador y en el teléfono y da árabe contra árabe además de árabe contra otras lenguas, así que sustituye al bilingüe de bolsillo desde el segundo año.

Lo nuevo desde 2023 es pedirle a un modelo que ponga las vocales cortas sobre un texto que no las lleva. Sustituyó a esperar a la clase del jueves para preguntar, y tiene un límite que hay que conocer: se equivoca exactamente donde el texto era ambiguo, que es donde hacía falta la ayuda.

Los seis apartados, y el orden que sale de aquí

Se entra por la escritura árabe, que son dos semanas y no dos meses, y lo que más rinde después es el vocabulario en árabe, porque ahí está el método por raíces y la lista de las palabras que el español ya trae puestas.

Los patrones, con sus tablas y con lo que hace cada uno, están en la gramática árabe. La decisión de arriba, con lo que sirve cada variedad y cuánto se parecen, está en el árabe estándar y los dialectos, y conviene tomarla antes de comprar ningún método.

Las guturales y las enfáticas son la pronunciación árabe, y oír el telediario y luego oír la calle, que son dos ejercicios distintos, es la comprensión oral en árabe.

De los vecinos, el hebreo comparte el mecanismo de la raíz consonántica y las vocales que no se escriben, así que quien pase por uno tiene medio pagado el otro. El persa usa esta misma escritura y no tiene nada que ver con esta gramática, cosa que sorprende a casi todo el mundo. El calendario está en cómo aprender un idioma.

Queda la pregunta que decide si esto sigue adelante o se queda en curiosidad, y no es sobre la escritura: si lo que atrae es el sistema de raíces o era el vecindario. Para lo segundo, el sitio donde eso se discute con los motivos delante es qué idioma elegir.

Al lado de esto

Por encima de esto