El chino no conjuga, no marca plural y no tiene género. Para quien viene del español eso son tres cosas que se quitan, no tres cosas que se aprenden, y por eso la gramática china es la más barata de las veinticuatro lenguas de este atlas para este lector.
La factura está entera en otro sitio. Saber una palabra china y saber leerla son dos logros distintos, porque la escritura no anota el sonido, y encima el sonido lleva una información que el español no tiene manera de guardar.
De ahí sale el reparto real del trabajo: la gramática se despacha en semanas, y los tonos y los caracteres se llevan los años.
La entonación española se come el tono
Mā es madre y má es cáñamo, mǎ caballo y mà regañar. Dicho despacio y en una habitación tranquila, cualquiera separa los cuatro; el problema aparece cuando la sílaba entra en una frase con intención.
El español guarda su melodía a nivel de frase: subir al final marca una pregunta, y esa subida es amplia y bastante uniforme en todo el país. Al hablar chino esa costumbre no se apaga sola, y entonces la entonación de pregunta española borra el tono de la última palabra, que es justo donde suele estar el verbo o el sustantivo que importa.
La corrección es concreta y no consiste en practicar más los cuatro tonos sueltos. Consiste en preguntar en chino con la partícula y sin subir la voz, porque la pregunta ya está marcada por la palabra y no hace falta marcarla otra vez con la melodía.
Hay un segundo sitio donde el tono se mueve solo y conviene saberlo pronto, porque parece un error de quien enseña. Dos terceros tonos seguidos no se dicen los dos iguales: el primero sube y se convierte en un segundo tono, así que ni hao se dice ní hao aunque las dos sílabas se escriban con el mismo signo. Nadie lo anota, y todo el mundo lo hace.
El pinyin engaña a quien lee español, letra por letra
El pinyin usa el alfabeto latino y no usa los valores latinos, así que un lector español lo pronuncia mal con total confianza desde la primera página.
- q y x. La q del pinyin no es una ka y la x no es una jota. La q es una che muy adelantada, con la lengua contra los dientes de abajo, y la x es una ese arrastrada hacia el paladar en esa misma posición.
- c y z. La c del pinyin suena ts, como al final de pizza, y la z suena dz. Cai no empieza como cama, y zi no empieza como zapato.
- zh, ch, sh, r. Son las mismas de arriba pero con la lengua doblada hacia atrás, y la r del pinyin no se parece nada a ninguna erre española.
- La i que no es una i. Detrás de zh, ch, sh, r, z, c y s, la letra i no vale una i: es un zumbido que continúa la consonante. Shi no se dice shi.
- ian y üe. Ian suena más cerca de ien, y la u con diéresis es la u francesa de tu, que en español no existe.
Un carácter son dos piezas conocidas colocadas
Los caracteres no son un alfabeto y tampoco son dibujos que haya que memorizar trazo a trazo. La gran mayoría se compone de dos partes: una apunta al significado y otra apunta al sonido, y las dos son caracteres que ya se han visto en otro sitio.
La parte del sonido no es fiable y tampoco es inútil: no dice cómo se pronuncia el carácter, pero reduce unos cuantos miles de candidatos a un puñado, que es la diferencia entre recordar y sortear.
El método que sale de ahí es aprender las piezas antes que las palabras, unas doscientas, y después leer los caracteres como combinaciones. Quien los memoriza enteros y por separado se queda alrededor de los ochocientos y ahí se para, porque el esfuerzo crece con cada uno y no baja nunca.
Una sílaba
Cuatro palabras, y lo único que cambia es la forma de la altura
Un tono no es un adorno puesto encima de la sílaba. Es parte de qué palabra se acaba de decir, y cada uno se define contra los otros tres.
- 01Planoma sostenido arriba y liso, y es madre
- 02Ascendentema subiendo como sube una pregunta española, y es cáñamo
- 03Con caída y subidama bajando y volviendo a subir, y es caballo
- 04Descendentema soltado de golpe de arriba abajo, y es regañar
Los cuatro son fáciles dichos despacio y en silencio. Ninguna de estas formas llega intacta a una frase, y de ahí viene que el ejercicio y la tienda no coincidan.
Que no haya conjugación no quiere decir que no haya gramática
Lo que en español llevan las terminaciones, en chino lo lleva el orden y lo llevan unas cuantas partículas cortas. Le marca que algo se completó, guo que ya se hizo alguna vez en la vida, zhe que sigue en curso, y ninguna de las tres es un tiempo verbal.
Para un hispanohablante esto tiene una consecuencia buena y otra incómoda. La buena es que no hay tablas que memorizar. La incómoda es que el orden de las palabras deja de ser flexible: el español coloca el verbo delante del sujeto cuando quiere y aquí no se puede mover nada, porque lo único que dice quién hace qué es dónde está cada pieza.
Los clasificadores son la otra pieza que hay que aceptar pronto. No se dicen tres libros, se dice tres unidades de libro, y la unidad cambia según la forma del objeto, con lo cual son varias decenas y se aprenden con el sustantivo, igual que un artículo.
Un diccionario del que cuelga todo lo demás
CC-CEDICT es el diccionario libre y de licencia abierta sobre el que están construidos casi todos los demás, y se consulta gratis desde un frontal como MDBG. Sustituyó al diccionario de papel ordenado por número de trazos, que exigía saber contar los trazos antes de poder buscar nada.
Pleco es la aplicación de teléfono, con el núcleo gratuito y los diccionarios buenos como complementos de pago, y sustituyó a llevar el diccionario encima y a la libreta de caracteres. Anki es lo que sostiene los caracteres a lo largo de los años, gratis en ordenador y en Android y de compra única en iOS, y aquí la tarjeta correcta lleva la palabra dentro de una frase corta, porque un carácter suelto se olvida en el mismo orden en que se aprendió.
Los siete apartados, y el que decide el resto
El primero de verdad es pinyin, y hay que hacerlo entero y despacio antes que ninguna otra cosa, porque un valor mal aprendido aquí se arrastra durante años. Justo detrás van los tonos, que es donde está la partida cara para este lector.
Las piezas, los radicales y la forma de retener unos cuantos miles están en los caracteres chinos, y cómo se combinan de dos en dos para formar palabras, en el vocabulario en chino.
El orden, las partículas y los clasificadores están en la gramática china, que se lee en una tarde. Oír el tono a velocidad de conversación, que es otra cosa que oírlo en una tarjeta, es la comprensión oral en chino. Y la escala oficial, con el vocabulario que exige cada banda, está en los niveles HSK.
De los vecinos, el japonés usa estos mismos caracteres con otras lecturas y con una gramática que no se parece en nada, así que hacer los dos no es hacer uno y medio. El coreano comparte con el chino la mitad de su vocabulario y ni la escritura ni el tono. El calendario que sostiene esto está en cómo aprender un idioma.
Queda la pregunta de la que depende todo lo demás, y conviene hacérsela antes del mes tres: si lo que se quiere es hablar o es leer. No son la misma inversión ni de lejos, y el sitio donde eso se decide con los motivos delante es los planes de estudio.